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Según informó el gobernador de la entidad ubicada al sur del país ya están trabajando para solventar la situación que afecta a más de 4 mil habitantes.

Desde este domingo habitantes del municipio Sifontes y Gran Sabana están incomunicados, tras el colapso de la vía, específicamente en el KM 42 de la Troncal 10, al sur del estado Bolívar.

Tras lo sucedido, fueron movidos camiones con piedras a fin de solventar provisionalmente el paso pero por la profundidad esto fue en vano. No obstante, el gobernador del estado Bolívar, Francisco Rangel, aseguró que ya están trabajando para solucionar la situación.

El hueco es de más de 10 metros de profundidad y 30 de largo. Los usuarios han denunciado su preocupación por lo sucedido. "La mayoría de los productos que conseguimos en Ciudad Guayana son de Brasil, con esa vía así difícilmente llegarán", dijo un ciudadano que prefirió mantenerse en el anonimato.

Mientras que el alcalde del municipio Sifontes, Carlos Chancellor, señaló que desde hace seis meses estaban advirtiendo sobre la crisis de las alcantarillas en la Troncal 10.

"15 alcantarillas requieren sustitución inmediata, son antiguas, están vencidas desde hace bastante tiempo. Sin embargo, y a pesar de las notas de prensa en primera plana, las fotos reflejadas también en todas las redes sociales, las llamadas telefónicas, ni la Gobernación, ni el Gobierno nacional atendieron la sustitución definitiva de estos pasos fuertes de agua de lluvia. Ojalá que ante esta grave crisis actúen de emergencia", sumó.

Reiteró que "en este momento están aislados nuestros mineros, indígenas, comerciantes, habitantes en general de nuestra parroquia San Isidro, KM 88, y de Gran Sabana, situación que advertimos de todas las formas, habidas y por haber, sin resultados".

Chancellor puntualizó que la Alcaldía de Sifontes, ha reparado provisionalmente varios pasos, pero son 15 alcantarillas que están en condiciones críticas y necesitan la sustitución inmediata. De igual forma, está paralizado el fuerte tránsito de carga pesada con productos importados: alimentos, medicinas, materiales, entre otros.

 

 


PABLEYSA OSTOS / El Universal

Página Web - 2017/09/25

Fuente: http://www.eluniversal.com/


Venezuela está asentada entre la placa del Caribe y la Suramericana, lo que hace vulnerable a la ciudad y amenazada. Viviendas, vialidad, escuelas y hospitales no se ajustan a las normas que además hay que actualizar, según los expertos Carlos Genatios y José Amalio Peña

 

Caracas tiene una alta amenaza sísmica permanente debido a sus características geológicas: una falla que abarca toda la vertiente norte del río Guaire, llena de depósitos aluvionales, que ha ocasionado terremotos de escala importante desde 1892, a lo que se suma una vulnerabilidad peligrosa soportada en su debilidad: la manera como ha crecido su infraestructura, sin especificaciones técnicas adecuadas. “Lo que pasó en Vargas es lo que ocurre en toda Venezuela y en su capital”, afirma Carlos Genatios, ex autoridad única de ese estado durante el deslave de 1999 y miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat. Una de las mayores muestras de vulnerabilidad es que 60% de las viviendas en zonas populares son autoconstruidas, tienen de 7 a 8 pisos y sus fundaciones no están preparadas para resistir, pues se asientan en terrenos inestables. “Un rancho no debe tener más de 2 pisos y cuando los tiene hay que santiguarse. El terremoto de 1967 dejó 240 muertos porque era una ciudad con muy pocos ranchos de 1 piso, que eran una suerte de vivienda de transferencia de la gente que venía del interior y luego buscaba una mejor, pero ahora la vulnerabilidad es superior”, señala.

A pesar de que después de aquel sismo las edificaciones existentes y otras posteriores fueron ajustadas a 3 grupos de normas, las últimas, que datan del año 2000, ya están atrasadas para la ciencia, dijo. En una evaluación de todas las normas de países de América Latina, realizada en 2015, en la cual se compararon las ventajas y desventajas de cada una, se determinó que las de Venezuela eran las más atrasadas de toda la región.

La ausencia de normativa adecuada está afectando de modo significativo a otras construcciones, dice. “Edificaciones de viviendas y otras de oficinas no están adaptadas a las normas, y también hay debilidad en la vialidad de Caracas. Hay pasos elevados, como la autopista a la altura de Bello Monte, al lado del río Guaire, en dirección al este de la ciudad, que se sostiene en una sola columna. Este sistema de construcción llamado monocolumna ya no se usa en el mundo y es peligrosísimo en caso de un terremoto, como ocurrió en Kobe, Japón”, refiere el ingeniero que forma parte de un grupo de 40 especialistas de América Latina que asesoran a países en ingeniería sísmica, cambio climático y reducción de riesgos de desastres.

Las escuelas y los hospitales corren un peligro mayor. “Las escuelas son estructuras muy débiles, porque tienen grandes ventanales combinados con paredes muy altas y eso es un terror”. Cuenta que cuando fue viceministro de Desarrollo Urbano, durante el gobierno de Hugo Chávez, observó que al construir escuelas hacían el cálculo de la estructura en una zona determinada y luego la replicaban con ese cálculo en cualquier parte del país. “Era una práctica espantosa porque se usa la amenaza sísmica de un lugar en cualquier otro estado”.

La infraestructura de los hospitales no se ajusta a las especificaciones técnicas contra sismos; tampoco las de los cuerpos de bomberos ni de otras instituciones que en caso de un movimiento telúrico deberían quedar intactas o reparables para reconstruir la ciudad.

“En ingeniería sísmica, desafortunadamente, el laboratorio del que aprendemos son los terremotos y cada vez que ocurren tenemos que aprender la lección y cambiar la forma de construir, realizar investigaciones, adaptar los conocimientos y actualizar las normas que llevan 17 años de atraso, pero en Venezuela es difícil porque no destinan recursos para eso”.

“Sin parques ni control de calidad en Misión Vivienda”

La red de mediciones de los efectos de un temblor está establecida en todo el país, pero estar consciente del alto riesgo sísmico de Caracas, que ha tenido movimientos telúricos de magnitud mayor a 5.5 grados, y no tomar las previsiones en la construcción de la infraestructura, es lo que más preocupa al ingeniero José Adolfo Peña, ante la posibilidad de un terremoto.

“Ante esos pequeños temblores que se han registrado en los últimos meses, la gente dice que ‘mientras hay actividad sísmica se libera la energía’. Pero en realidad no se sabe en qué momento será mayor y la ciudad no está preparada”, advierte el ingeniero proyectista del Centro Comercial El Recreo, en Sabana Grande, considerado un hito en América Latina por ser la construcción de mayor profundidad, inclusive que el Metro de Caracas: 28 metros, es decir, 7 pisos por debajo del suelo.

“En este momento se está construyendo sin conocimiento técnico y con materiales de mala calidad; la gente no tiene capacidad para conseguirlos porque están costosos o no los hay, y entonces los altera para que rindan”, señalan Peña y la arquitecta Carmen Yanes.

Una situación que se inició durante el boom petrolero de 1976, cuando se incrementó el volumen de la construcción pero empezó la degradación en el uso de materiales. “Comenzaron a surgir empresas constructoras que tenían la tradición del negocio y no de construir”.

Un caso de dudosa calidad, afirma, son los edificios de la Misión Vivienda. “Es necesario que se revisen las edificaciones y se respete la normativa”.

Asegura que a pesar de que Venezuela tiene la mayor reserva de caliza, ubicada en Trujillo y en San Sebastián de los Reyes, en Aragua, se importa el cemento y no es de buena calidad.

Por eso cree que los cálculos basados en estudios son lo más importante para construir bien y aminorar los daños de un sismo de alta magnitud.

“Se cree que construir bien es realizar grandes columnas de concreto, pero el terremoto de 1967 nos enseñó que no son sinónimo de estabilidad y que esos elementos puede ser el peor enemigo del hombre”, dijo Peña, a quien correspondió ejecutar el proyecto de reparación de los edificios Bahía del Mar y Laguna Beach, ubicados justamente cerca del hotel Macuto Sheraton, en Caraballeda, el cual sufrió daños en su mayor columna de concreto. “Se volvió añicos”, aclara.

Las zonas de mayor riesgo en Caracas están ubicadas en el este, precisó. El eje Chacaíto-Petare es el aluvión, pues la erosión del Ávila que rellenó el valle formó un pozo de sedimentos en Altamira que llega a 60 metros de profundidad.

Considera indispensable la inspección de la construcción informal en zonas populares del este. “Allí no hay proyecto, normativa; allí hay invasión”.

También hay que inspeccionar parques o espacios abiertos suficientes en urbanismos o cerca de edificaciones que permitan la concentración de personas durante la ocurrencia de un terremoto. “Puede alegarse que las autopistas y calles sirven para concentrar a la gente, pero ¿cómo pueden estar esas vías mientras domina el nerviosismo con vehículos veloces? En Caracas, durante el terremoto de 1967 hubo gente arrollada por lanzarse a las calles”.

Debe haber mediciones en todos los edificios. “Sería bueno saber qué edificio se está monitoreando”.

 

 


OLGALINDA PIMENTEL R. / El Nacional

Página Web - 2017/09/24

Fuente: http://www.el-nacional.com/


La noche del sábado 29 de julio de 1967, Adelaida Rojas se preparaba para asistir a una de las múltiples celebraciones que esa semana se realizaron para conmemorar el cuatricentenario de la fundación de la ciudad, Santiago de León de Caracas, cuando de repente comenzó a escuchar un ruido escalofriante y ensordecedor, y la ducha de su baño comenzó a lanzar agua en todas direcciones, el edificio donde vivía en Los Chaguaramos se movía.

“No entendía qué estaba pasando, me envolví en la toalla, me puse la bata de baño y salí a buscar a mi prima. De pronto todos los vecinos comenzamos a bajar y nos reunimos en la calle, por Las Tres Gracias, ahora sé que el terremoto duró poco tiempo, pero a mí me pareció eterno. Esa noche, todos permanecimos en la calle, teníamos miedo de regresar a los apartamentos. No supe de mis amigos hasta dos días después. Hubo casas y apartamentos con paredes agrietadas, pero lo que nosotros vivimos fue nada en comparación con lo que pasó en Los Palos Grandes. Hubo gente que nunca apareció, ni viva ni muerta”.

Así relata Adelaida su experiencia el 29 de julio de 1967, cuando apenas tenía 21 años de edad. Fue una experiencia que la marco para siempre, desde entonces jamás cierra la puerta de habitación a la hora de dormir.

El Terremoto de Caracas de 1967 ocurrió a las 8:05, hora legal de Venezuela, tuvo como epicentro el Litoral Central, con una profundidad de 15.9 Km,  y duró 35 segundos.

Según el balance oficial se produjeron 236 muertes, algunas fuentes dan cuenta de 300 fallecidos, y 2.000 heridos. Las pérdidas materiales alcanzaron los 10 millones de dólares.

El desastre dejó a unas 80 mil personas sin vivienda, seis edificios fueron destruidos, 40 edificios fueron declarados no habitables, 180 edificios sufrieron deterioros graves un número no determinado de quintas presentaron daños en las fachadas, paredes,  frisos, balcones, cornisas y aleros.​

Al sismo le siguieron unas 30 réplicas, la primera unos 40 minutos después del terremoto.

La tragedia hizo que se comenzaran a tomar en serio normas y protocolos para la construcción de edificaciones sismo resistentes. Se tomó conciencia de que Venezuela es un país sísmico con varias fallas geológicas activas -Boconó, San Sebastían, El Pilar y Oca-Ancón.

“En 1967 no había una normativa sobre construcciones sismoresistentes, tan solo había una página de recomendaciones”, explica Aura Fernández, presidenta de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).

Desde entonces, explica la ingeniera civil, especialista en construcciones sismoresistentes, es mucho lo que el país ha avanzado desde el punto de vista de la normativa de construcción para minimizar los riesgos que para la población y la infraestructura implica un movimiento telúrico.

Precisamente Funvisis es una respuesta al terremoto, esta institución cumplió el 27 de julio 44 años de fundada.

Actualmente el país cuenta con la norma Covenin 1756-1:2001, que es la última actualización de la normativa adoptada en 1982.

Esta norma, explica Aura Fernández, recoge todo el aprendizaje logrado tras el estudio de los daños del terremoto del 67, así como experiencias internacionales. Rige tanto para construcciones de concreto como de acero.

No solo toma en cuenta materiales y formas de construcción, sino lo lugares donde se decide construir, la geología del terreno.

“Si observamos bien, durante el terremoto de 1967, la mayor concentración de daños se produjo en Los Palos Grandes, en edificios de más de 8 pisos. Esto pasó porque la zona tiene lo que se conoce depósito de suelos profundos -es un tipo de suelo sedimentario- que obliga a ser más rigurosos a la hora de construir edificaciones más altas”.

 

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No se trata de que en Los Palos Grandes y su zona de influencia no se puedan construir grandes edificios, sino que cuando se decida hacerlo la rigurosidad debe ser mayor, puesto que el tipo suelo implica más riesgo, explica Fernández.

Actualmente, además de la Norma Covenin, se está trabajando en una microzonificación para definir parámetros de construcción sismoresistentes según las especificaciones del suelo y geología de cada zona.

Este trabajo se ha hecho un levantamiento del tipo de suelo que hay en cada municipio y parroquia del Área Metropolitana. La parte técnica está lista desde 2009, y ahora se está en las fases de las recomendaciones para que cada una de las alcaldías las adapte a su normativa de construcción.

Aura Fernández explica que en el caso de Libertador se está trabajando en una ordenanza de construcción que toma en cuenta estas recomendaciones. Chacao por su parte, las ha tomado en cuenta en la definición de su Plan de Desarrollo Urbano Local (PDUL). Baruta y El Hatillo también las están considerando.

La microzonificación también es considerada en otras ciudades como Barquisimeto, Cabudare, Mérida.​

Niños, mujeres y enfermos primero

Sin importar dónde están construidos, en toda ciudad sísmica hay un conjunto de edificaciones que deben extremar las normas antisísmicas en su construcción. Estas son las estructuras llamadas de alta ocupación como es el caso de hospitales, escuelas, terminales de pasajeros, metros, estaciones de bomberos y de Protección Civil, así como toda la toda la infraestructura de servicios.

“Todas estas forman parte de un grupo de especial de construcciones en las que hay tener mayor rigurosidad. En medio de un terremoto se puede considerar aceptable que una casa, un edificio tenga algún tipo de daño. Pero esto no es aceptable, por ejemplo, en un hospital puesto que esto compromete su funcionamiento”, explica Aura Fernández.

Construcciones informales

Pero ninguno de los aprendizaje y ni las normas de construcción que se han adoptado desde 1967 son efectivas ante el arraigo de las construcciones informales. Y si se toma en cuenta que, según diversos estudios, 50% de la población venezolana vive en asentamientos informales los riesgos ante un posible sismo se incrementan.

La densidad de demográfica de las barriadas caraqueñas y lo precario de muchas de estas construcciones multiplican el potencial de desastre. Algo que en Funvisis parece tener muy presente.

Como parte de su actividad supervisan grandes grupos de vulnerabilidad en las ciudades, estas son los viaductos, puentes, hospitales, estructuras patrimoniales y, más recientemente las llamadas construcciones populares.

Fernández explica que en caso de las viviendas construidas en los cerros de Caracas el riesgo es múltiple, pues por un lado no han sido hechas siguiendo normas concretas de ingeniería, con un desconocimiento total del tipo de suelo, y además no se ha tomado en cuenta una correcta aducción de las aguas blancas y servidas, las que indefectiblemente van a dar al terreno. Por ello el riesgo de deslaves y derrumbes en aún mayor.

“Las construcciones populares (informales) no vamos a pararlas, en las comunidades se construye más rápido que en el sector formal”, explica Aura Fernández. Con este en consideración, desde 2011 vienen trabajando en el diseño de una serie de manuales para informar a las comunidades sobre formas más seguras de construcción que ayuden a bajar el riesgo.

Los manuales están listos, pero ahora se enfrentan a la tarea de llevar esta información a los barrios. “Queremos orientarlos para que aprendan a escoger el terreno, para que entiendan el riesgo de construir en determinadas zonas (…) Ahora necesitamos un refuerzo para masificar este información”, explicó.

Esperan contar con el apoyo institucional de Barrio Nuevo, Barrio Tricolor para poder emprender esta tarea.

Finalmente la recomendación para la población es acudir a las fuentes de información idóneas para saber cómo comportarse en caso de un desastre natural.

 

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MARÍA DE LOURDES VÁSQUEZ / El Universal

Página Web - 2016/07/29

Fuente: http://www.eluniversal.com/


Arias afirmó que Briqcar terminó con la tercerización de la clase obrera, garantizando de este modo unas condiciones laborales óptimas

Con 168 mil toneladas de briquetas terminadas, Briquetera del Caroní (Briqcar) superó en 33% su producción del año 2016, período en el cual produjo 127 mil 490 toneladas del material utilizado en la fabricación de acero, anunció el ministro para Industrias Básicas, Estratégicas y Socialistas (Minppibes), Juan Arias.

La producción alcanzada por Briqcar representa un incremento de 40 mil 510 toneladas de briquetas en comparación con el pasado año, refirió una nota de prensa.

Dados los niveles de producción alcanzados al mes de septiembre, el ministro indicó que la empresa briquetera estima cerrar el año 2017 con una producción de 276 mil toneladas de briquetas.

Plan Chamba Juvenil

El también presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) informó que la próxima semana 20 aprendices se incorporarán como fuerza laboral a Briqcar, como parte del Plan Chamba Juvenil, proyecto que prevé emplear a 700 mil jóvenes en situación de desempleo.

“El Plan Chamba Juvenil arranca el 25 de septiembre con jóvenes entre 15 y 18 años, de modo que esta empresa le está cumpliendo al país, le está cumpliendo a la Revolución porque está produciendo y está venciendo”, apuntó.

Moralización obrera

Julio Arias comentó que los trabajadores y trabajadoras que ya cumplieron con el tiempo reglamentario de servicio dentro de la institución recibirán su jubilación a finales de septiembre.

En este sentido, Arias afirmó que Briqcar terminó con la tercerización de la clase obrera, garantizando de este modo unas condiciones laborales óptimas para los hombres y mujeres que día a día contribuyen a elevar los niveles de producción de la empresa briquetera.

Briqcar, nacionalizada en 2009 por el expresidente de Venezuela Hugo Chávez, es una empresa procesadora de mineral de hierro grueso y pellas para la elaboración de briquetas utilzadas como materia prima para la fabricación de cabillas.

 

 


Últimas Noticias

Página Web - 2017/09/24

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/


En la torre Fondo Común tomaron un local comercial y los vecinos temen que la acción pueda repetirse con apartamentos que están desocupados.

 

  • Residentes de Candelaria denuncian ocupaciones ilegales en la zona

 

Vecinos de Candelaria protestaron ayer para denunciar que se sienten amenazados por grupos irregulares que buscan invadir apartamentos y comercios. Expresaron que estos sujetos portando carnets de instituciones del Estado y pistola en  cintura, entran a los edificios y agraden a las comunidades con el objetivo de violar la propiedad privada.

 

Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, señaló que el problema de las invasiones es uno de los principales detonantes de la inseguridad en la capital, ya que estas edificaciones o terrenos tomados son usados como guarida de colectivos para atracar, extorsionar y hasta matar a los ciudadanos. “Conforme a nuestros cálculos en el norte de Libertador hay más de 130 edificaciones tomadas  por estas bandas armadas, y esta cifra no hace más que aumentar para el perjuicio de la comunidad”, indicó.

Rojas explicó que el nuevo modus operandi de los colectivos es llegar a los edificios de parroquias como Candelaria evaluando que locales comerciales o apartamentos están vacíos para forzar las cerraduras y tomarlos ilegalmente. “Usan como argumento para tomar estas propiedades que ellos son el poder popular y están respaldados por el Gobierno de Nicolás Maduro, pero en realidad estas acciones son un negocio, donde el cobro de vacuna a los vecinos es solo la punta de iceberg de la red delincuencial”.

Según las estadísticas recabadas en Candelaria existen 32 edificaciones invadidas, San Bernardino cuenta con 12 y El Recreo 39. “Un edificio invadido se convierte en una alcabala de la muerte para la comunidad y ante esta realidad los cuerpos de seguridad del Estado se hacen de la vista gorda, siendo en algunos casos hasta cómplices,  porque muchos de los colectivos son funcionarios policiales pertenecientes por ejemplo a la PoliCaracas”, denunció Rojas.

Vecinos del edificio Fondo Común, quienes por medidas de seguridad prefirieron mantener su anonimato, dijeron cómo los colectivos se la pasan rondando en los alrededores causando miedo. “Ya esta comunidad ha sido atacada y por tal razón muchos de los habitantes no hacen las denuncias directas porque pueden ser víctimas de agresiones directas. En la torre tomaron un local comercial y han gritado a los cuatro vientos que van por los apartamentos”, exclamó.

Reveló que el grupo armado que azota este edificio se denomina Frente Revolucionario Socialista Nicolás Maduro Moros.

 

 


El Universal

Página Web - 2017/09/24

Fuente: http://www.eluniversal.com/