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El Comité de Riesgo Caroní se mantiene activo para atender a los damnificados

Más de 350 familias de los estados Bolívar y Guárico se han visto afectadas por las crecidas de los ríos Orinoco y Caroní, donde muchos lugareños tuvieron que abandonar sus hogares por las inundaciones. Según el director de Protección Civil Caroní, Ángel Rodríguez, en Ciudad Guayana (municipio Caroní) hay 260 familias (827 personas) desalojadas.

El Comité de Riesgo Caroní se mantiene activo para atender a los damnificados. Evalúan las 236 viviendas afectadas, para determinar cuántas podrán ser ocupadas nuevamente. Roy Quiaragua, secretario de Gestión Ciudadana Caroní, indicó que en Guayana están atentos a las familias de las parroquias Chirica (108), Cachamay (50); Simón Bolívar (82); Unare (9), 11 de abril (9); Yocoima (2).

Cuarenta familias de los barrios El Edén y La Toma en Ciudad Bolívar fueron desalojadas ante la inundación de sus hogares. Esperan la ayuda del gobierno regional ante el temor de perder sus enseres y contraer enfermedades.

En Caicara del Orinoco, el gobernador Justo Noguera Pietri visitó la zona “para constatar que están recibiendo la atención prioritaria en estos casos”, acotó.

El director de Protección Civil Caroní, Ángel Rodríguez, advirtió que mantienen la alerta amarilla. La cota del Orinoco está en 11.21 msnm y la del Caroní en 11.92 msnm. Sin embargo, estiman que los niveles de ambos ríos se mantendrán altos hasta mediados de agosto, momento en el que empiezan a descender.

 

 


Elita Barroso Torres / Últimas Noticias

Página Web - 2018/07/26

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/


Este miércoles al cumplir los 451 años caraqueños exigen soluciones. Caracas, que es espejo y vitrina del país y ha quedado resumida en las fallas de agua, luz, y transporte

En casi medio milenio de historia, no es poco lo que Caracas tiene para contar. Hoy, cuando la ciudad arriba a sus 451 años de fundada, sus residentes aseguran que la capital luce más lejos de sí, de aquella urbe permeada por la modernidad, que era la entonces promesa de un país que lo tuvo todo a su favor: el petróleo, la afabilidad de su gente y la confianza de los extranjeros que llegaron para quedarse.

Para quienes se manifiestan en contra de la crisis, Caracas, que es espejo y vitrina del país, queda resumida en las fallas de servicios básicos, en la falta de agua, electricidad y el déficit de transporte, problemas que se mimetizan con la imagen de una metrópolis afantasmada, de aceras derruidas y luces oxidadas.

Pero no todo fue así, en Caracas hubo una época de mayor esplendor en la que sus plazas quedaban retratadas en las postales que eran presumidas con echonería. Hoy la abulia y la indiferencia se instalan en su espacio más simbólico: la Plaza Caracas, un asiento de la modernidad de 2.600 metros cuadrados, que es estampa, memoria y reminiscencia de una urbe de grandes aspiraciones, cuyos trazos arquitectónicos más gruesos dejaron de reproducirse hace más de 30 años, con la llegada del Metro.

Enmarcada por las torres de 32 pisos del Centro Simón Bolívar, la Plaza Caracas es un calco de la crisis institucional que ensombrece sus áreas comunes. El monumento se ha convertido en una cantera urbana para la extracción del granito rojo Brasil.

Hoy el reclamo incluye obras inconclusas como el Parque Hugo Chávez, el Cardiológico de Adultos en Montalbán, la extensión de la Cota Mil y la Construcción de Parque Simón Bolívar en La Carlota.

En medio de todas esas letanías de obras a medio hacer, la alcaldía de Libertador se ha propuesto un proyecto ambicioso: replantear el uso de la manzana de San Jacinto, un espacio fundacional donde se dará paso al Museo de Caracas, que pretende ser la vitrina del acervo histórico de una ciudad cuya memoria urbana se hace tenue.

Testimonios

Andreina Montejo, residente de la parroquia Altagracia, del centro de Caracas, resiente los problemas comunes en este aniversario: la crisis sanitaria en los hospitales, la inseguridad y el colapso del Metro, este último un tema neurálgico para los peatones.

Llegado el mediodía de un día cualquiera, el Metro de Caracas luce atiborrado, saturado de usuarios que jadean el calor. El aire espeso en la estación Teatros apura el agite por el tren que aún no llega. De momento, los rieles murmuran la fricción de las ruedas del siguiente tren. El bullicio prospera y el griterío se hace ensordecedor conforme se avecina el vagón.

Quienes bajan del tren parecen proferir ensayos de permiso: “Aquí voy yo”, “Cuidado, cuidado”, “Mosca que llevo una bolsa de sardinas”, vocea de último un hombre relleno, de aliento agrio, que sin tener nada en la mano desembarca con su mayor habilidad. Intenta esquivar una muralla de personas que, por su tozudez, parecen obstáculos en la vía. Nada los saca del camino.

Es la imagen de un servicio venido a menos que es la principal opción para la movilidad en Caracas el epicentro administrativo del país, donde 90 % del transporte superficial está inoperativo, según el gremio.

Hoy subirse a un autobús cuesta 5.000 veces más que el boleto simple del Metro de Caracas, cuyo costo es de 4 bolívares y en la práctica no se cobra. Debido a la inflación, que en junio se ubicó en 46. 305%, según cálculos de la Asamblea Nacional, en Venezuela no existen billetes en circulación que permitan cancelar el costo del ticket que equivale a 0,00016 dólares, si se coteja con la tasa oficial para las remesas.

Es la imagen del mayor transporte de la ciudad, un servicio que Ingrid Durán, de Propatria, pide recuperar por el aniversario de la ciudad. “Es lo único que no para y que tenemos para desplazarnos entre municipios y no hay ningún interés del Gobierno por recupéralo. Se necesitan vagones con aire, instalaciones más limpia y seguras”, sostiene, Ingrid quien se desempeña como asistente.

A Denis Flores, cuya hija menor ha tenido que acudir a la emergencia de la Maternidad Herrera Vega en El Algodonal, le inquieta la precariedad de los hospitales. Su hija está en el sexto mes de embarazo, tiene preeclampsia, pero en centro está en cierre técnico. “Sería bueno que le metieran la lupa a los ambulatorios y hospitales, porque no hay ni agua”, enfatiza el vecino de Coche, mientras aguarda en una cola por en autobús en La Hoyada.

En Caracas, los hospitales adscritos al Ministerio de Salud no solo le toman el pulso al desabastecimiento de insumos, también son espejo de una crisis compleja de agua que compite con el resto de las dificultades que someten al sistema sanitario: el déficit de medicamentos que asciende a 85 %, según el gremio médico.

Caracas sin agua es más que una ciudad de viviendas en caos. El colapso del servicio no solo entra por la puerta de hogares dispuestos a cargar tobos para bañarse y preparar algo de comida. Hoy las clínicas, escuelas, hospitales y oficinas son el testimonio más lúcido de una crisis en cuyo nombre se inscribe también la escasez de agua, una dificultad que amenaza con extinguir la mayor colección de plantas acuáticas del país, un acervo que reposa en la Laguna Venezuela del Jardín Botánico de la UCV.

Ligia Monasterio dice que calma su sed con helados de vasito para no gastar la reserva de agua en su hogar. “Necesitamos que se atiendan los problemas de agua y transporte. Salir de la casa es también asumir el riesgo de quedarse varado”, dice Ligia. En una ciudad donde los acueductos escupen sedimento y el agua que falta en los hogares se desparrama en las calles de aceras rotas, la historia de Caracas sin servicio cobra el matiz de un cuento inverosímil: hay quienes lavan en sus trabajos o se ausentan para llenar los tanques a punta de manquera.

María Maldonado, vecina de la parroquia Santa Teresa, dice que duerme con la llave del baño abierta para despabilarse cada vez que llega el agua y recogerla en cuanto contenedor consiga: en las ollas que están por fregar, los tobos plásticos de fondos agotados y seguramente cualquier objeto cóncavo cuya función no parece otra distinta a la de ser un reservorio en la Caracas árida. “La situación es grave”.

 

 


JULIO MATERANO / El Universal

Página Web - 2018/07/25

Fuente: http://www.eluniversal.com/


Miguel Quiroz, secretario general de la Federación de Trabajadores y Operadores de Maquinarias y Equipos Pesados (Fetramaquipes) aseguró que las obras de construcción en el estado Anzoátegui se encuentran prácticamente suspendidas y la única que se mantiene en pie lleva casi tres años en elaboración, lo que coloca al sector al borde de un cierre técnico.

El vocero de Fetramaquipes enfatizó que con el alto índice inflacionario el sueldo que perciben los trabajadores del sector no les alcanza “absolutamente para nada”.

Señaló que el ingreso más alto que tiene un obrero de la construcción es de Bs. 2.700.000 semanal, lo que ha llevado al sector a declararse en emergencia laboral.

Quiroz afirmó que el estado oriental presenta una tasa de desempleo que “pasa de 8.800 personas”. Al tiempo que detalló que antes todos estos ciudadanos trabajaban en hoteles, bingos y casinos, empresas que cerraron sus puertas en el país.

Fetramaquipes realizó un llamado al gobierno para que permita al sector privado pueda invertir de manera confiable en el país, para así poder crear mayor oportunidad de empleo para los habitantes de la región.

El secretario general de Fetramaquipes, manifestó su respaldo a la lucha que están haciendo los enfermeros y médicos del sector salud, para exigir reivindicación de los salarios y la dotación de todos los centros médicos de atención pública, “porque la salud aquí es precaria”. A su vez, pidió al Estado venezolano que le entregue la policía de Anzoátegui a la gobernación para hacer frente a la inseguridad. “El gobernador Antonio Barreto necesita un respaldo a su favor” añadió.

Miguel Quiroz anunció que los trabajadores afiliados al sindicato de construcción están poniendo “la mano de obra y el pecho” para que se reparen las escuelas y construyan viviendas populares y así recuperar la democracia y volver hacer de la entidad un lugar potencia en Venezuela.

 

 


Prensa Fetramaquipes / El Impulso

Página Web - 2018/07/21

Fuente: http://www.elimpulso.com/


Robert Orta, presidente del ente gremial, considera que esta reducción es consecuencia la Ley de Alquileres, vigente desde el año 2011

En 5% se redujo la oferta de alquileres en Caracas, indicó el presidente de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana, Roberto Orta y señaló que esto es consecuencia la ley de Alquileres, vigente desde el año 2011.

“Desde el sector inmobiliario, nosotros advertimos que esa ley iba a traer problemas a la colectividad. La oferta de alquiler prácticamente ha desaparecido , porque representa no más de 5% del mercado en el Área Metropolitana”

Descartó que haya ofertas de alquileres en Caracas. “La gente no tiene confianza y no hay seguridad jurídica . Han pasado 7 años desde que se promulgaron esas leyes, los procedimientos para desalojar son engorrosos y se centralizó en un solo organismo la labor de 335 oficinas de inquilinato y solo hay una por estado” .

Instó a la Asamblea Nacional la modificación de la ley de Alquileres y la derogación de la normativa contra los Desalojos Arbitrarios. “Estas leyes establecieron cánones de arrendamiento muy estrictos , donde el va,ir del terreno era casi, no se actualiza el valor por precio cuadrado anualmente. Con la hiperinflación que afecta al país, nadie puede alquiler con cánones del 2012″, sentenció en entrevista televisiva.

 

 


El Universal

Página Web - 2018/07/23

Fuente: http://www.eluniversal.com/


Protección Civil reportó 17 sectores con anegaciones en los municipios Libertador, Uracoa y Sotillo al sur de Monagas

Funcionarios de Protección Civil y Administración de Desastres del estado Monagas se encuentran desplegados en comunidades de los municipios Libertador, Sotillo y Uracoa al sur de la entidad, para brindar apoyo a 253 familias e igual número de viviendas afectadas por la crecida del río Orinoco.

Así lo informó el director del organismo en Monagas, Raúl González quien explicó que en el municipio Libertador, fueron atendidas 95 viviendas y 344 personas afectadas por la crecida del río en los sectores Brisas I y II, Brisas del Morichal, La Plaza, Victorio Fabris y Paso Viejo, donde afortunadamente no se reportan pérdidas humanas.

Asimismo en el municipio Sotillo, producto del aumento de nivel del mencionado afluente. Allí se reportan en las poblaciones de Punta de Piedra y San Rafael, un total de 55 casas inundadas para un total de 293 personas que el gobierno regional atiende en esta emergencia.

González enfatizó que en el caso del municipio Uracoa, se registran 103 viviendas y 441 habitantes afectados por el desbordamiento del caño Santa Clara producto de seis horas de precipitaciones continuas, lo cual generó anegaciones en los sectores Lomas del Viento, San Carlos, Las Brisas, Casco Central, Los Tres Pilones, Francisco de Miranda, Luis Rodríguez y Punta de Parqui.

Más de 200 funcionarios se mantienen en las zonas afectadas para atender a estas familias donde afortunadamente no hay pérdidas humanas y se está evaluando con el gobierno regional la reposición de algunos enseres.

Agregó que realizan constante monitoreo de los niveles del río Orinoco el cual está por encima de su cota desde este sábado, razón por la cual se mantiene el alerta en la zona.

 

 


ANA CAROLINA ARIAS / El Universal

Página Web - 2018/07/22

Fuente: http://www.eluniversal.com/