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Comunidades como las del barrio José Gregorio Hernández y Los Oleandros manifestaron su preocupación por el nivel de las aguas que ha obligado a varias familias a desalojar. Otras esperan a que el río no tome más terreno o, de lo contrario, acudir a un refugio. La esperanza de una reubicación se ha desvanecido, pues aseguran que es la promesa sin cumplir de todos los años. Esta temporada de lluvias ha afectado a más de 200 familias: la mayoría, por la crecida de los ríos. El resto, por obstrucción de drenajes.

Este viernes la cota del río Caroní alcanzó los 12:60 msnm, lo que indica una alerta roja. El Orinoco se mantuvo en alerta amarilla con 11:65 msnm, según confirmó el director de Protección Civil en el municipio Ángel Rodríguez.

Sectores de las parroquias Cachamay y Dalla Costa son las más vulnerables por su cercanía al río. Para la mañana de este viernes, algunas calles de los barrios José Gregorio Hernández y Los Oleandros, en la franja de Castillito, evidenciaban la crecida del río.

Las aguas no solo han tomado las calles, también algunas viviendas que han tenido que ser desalojadas y las familias ubicadas en refugios temporales, otras se han movilizado a casas de familiares.

Una de las afectadas en Miladis Lares, quien vive en Los Oleandros con otras seis personas. Mencionó que la crecida del río había sido paulatina hasta este viernes, cuando aumentó su preocupación porque el nivel de las aguas crecía cada vez más rápido hasta casi entrar a su casa.

“Queremos que vengan y nos digan para dónde desalojar y no esperar como el año pasado a que el agua se nos metió, no queremos eso. El año pasado pasamos a la Escuela Dr. Wenceslao Monserratte, por lo que vemos otra vez el río se nos va a meter”, comentó.

Protección Civil acudió el jueves, pero señaló que no recibieron una orientación concreta.


“Nos preparamos a que podemos salir de golpe. El Gobierno que se asome aquí, tiene que estar pendiente de lo que ocurre en los barrios, porque no es aquí nada más”, agregó Lares.

En el barrio José Gregorio Hernández, conocido como El Cerrito, Ramón Romero recuerda que todos los años enfrentan la crecida del río. Asegura que han recibido apoyo de las autoridades, pero como ha ocurrido en otros sectores, la promesa de una reubicación sigue sin cumplirse.

Por otra parte, Romero es de los que se niega a abandonar el lugar donde lleva 30 años viviendo.

“Los últimos dos años han sido los más fuertes. El año pasado tuvimos que salirnos, este año parece que también nos tocará. A algunas personas las tienen censadas para reubicarlas por San Félix y otros lados, pero la gente está acostumbrada a vivir aquí”, admitió.

Romero aseguró que las autoridades han estado cumpliendo con las jornadas de fumigación, en función de prevenir enfermedades.

Sin embargo, María Guzmán, quien habita en el mismo barrio, reclama mayor atención.

“Nunca había visto esa crecida tan alta (…) queremos que le busquen una solución al problema, tengo un poco de niños, se perjudican porque hay plagas, mosquitos, culebras, está dando paludismo, dengue”, señaló.

También es de las que se niega a una reubicación lejos de su actual zona de hábitat. “Nos han prometido reubicación, per quieren mandar a la gente lejísimo, para el (kilómetro) 70”.

El descontrol con la zonificación de Ciudad Guayana y el haber permitido por tantos años la construcción de viviendas en áreas no aptas, hoy pasa factura.

Más de 260 familias afectadas

El último balance ofrecido por el Comité de Riesgo Caroní indicó que hasta el 23 de julio había 262 familias afectadas por las inundaciones. Sin embargo, no todas las afectaciones han sido por la crecida de los ríos Orinoco y Caroní.

En la parroquia Chirica, por ejemplo, fueron habilitadas tres escuelas como refugios temporales. Según información de la Alcaldía de Caroní, 73 familias fueron movilizadas luego de que resultaran afectadas por anegaciones debido a la obstrucción de drenajes, en cuyo caso falló las previsiones y el mantenimiento continuo que debe hacer la Alcaldía.

La data de PC indica que 65 familias se mantienen en refugios en las parroquias Chirica, Cachamay y Dalla Costa, aunque la cifra no coincide con la manejada en las escuelas, que suma más de 100 familias, algunas se han movilizado a casas de familiares.

Las estimaciones hechas por el Comité de Riesgo es que los niveles del río se mantengan hasta mediados de agosto cuando comiencen a bajar las cotas, y sea en noviembre cuando retornen a la normalidad.

 

 


Jhoalys Siverio / Correo del Caroní

Página Web - 2018/07/27

Fuente: http://www.correodelcaroni.com/


El periodista Cheo Carvajal insiste en que los peatones deben pelear por sus espacios y no ser tan sumisos. Asegura que celebra la ciudad permanentemente y cree en su reorganización

El miércoles 25 de julio Caracas cumplió 451 años de fundada. Entre sus avenidas encontramos  la vía más transitada de Latinoamérica: la calle Élice de Chacao. Por allí ha caminado incontables veces Cheo Carvajal, periodista de a pie, un apasionado de la ciudad y activista por los derechos del peatón.

—Usuarios expresaron en las redes que no había nada que festejar porque la ciudad ha muerto. ¿Usted celebró el aniversario de Caracas?

—Yo no celebro el aniversario; yo celebro la ciudad permanentemente. Es trabajo del ciudadano generar oportunidades para el desarrollo de la ciudad. Estamos hablando de la organización social. Debemos pensar a Caracas para el futuro. Ahora bien, no celebro la ciudad heredada de la década de los años cincuenta en la que el vehículo es más importante que la gente.

—Caracas es la segunda ciudad más violenta del mundo después de Los Cabos (México), de acuerdo con el último estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal (México). ¿Cuál es el origen de esa violencia y qué puede hacer la ciudadanía para contrarrestarla?

—Sobre el tema de la violencia constituimos la plataforma Acción por la vida, para reclamar el control de armas y municiones. Es obligación del Estado garantizar la vida, y no lo está haciendo. Como ciudadanos debemos desnormalizar la violencia y como organización buscamos construir mecanismos para sacar a los jóvenes que están insertos en el mundo de la delincuencia por la desigualdad y la desintegración social de la ciudad. La violencia se expresa en los lugares en los que la ciudadanía ha abandonado los espacios.

—¿Cuál es el papel de los peatones en una metrópoli?

—Los edificios y las calles son el marco en el que transcurre la vida, pero no es la ciudad. La vitalidad de un espacio viene dada por las interacciones entre los seres humanos. La diversidad es una riqueza de lo urbano; no solo desplazarse por donde vives, sino recorrer otras zonas y empaparte de esas diferencias. ¿Y cómo lo haces? Siendo peatón, porque el carro te separa de esa realidad. Por supuesto que para ello se debe contar con transporte público bien estructurado.

—¿Cuál es la importancia de las aceras y los rayados para el desarrollo de una urbe?

—Para que los peatones puedan desplazarse de manera segura, debes crear una infraestructura que garantice que ellos son la prioridad. De nada sirve tener unos rayados bien definidos y unas rampas, si no se respetan.  Es necesario un control sobre la movilidad de vehículos. No podemos dejar que los carros sean los reyes de la ciudad. Los peatones también debemos pelear nuestros espacios y no ser tan sumisos.

—Caracas también es contraste: entre este y oeste, entre los barrios y los complejos arquitectónicos más modernos. ¿Cuáles son las consecuencias de esta diferenciación?

—Es chocante que tengas un desarrollo urbanístico como Parque Central justo enfrente de San Agustín y no haya comunicación entre ambos. Ni los primeros conocen el mirador de La Ceiba ni los segundos el Museo de Arte Contemporáneo. ¿Por qué? Primero, por la autopista que los separa; y segundo, porque concebimos que el barrio no forma parte de la ciudad. Para evitar esa diferenciación es necesario construir viviendas sociales en zonas en las que habitualmente no estaban. La Misión Vivienda es una muestra, aunque me parece pésima su arquitectura.

—Una ciudad en crisis, pero que se sigue moviendo. ¿Por dónde hay que comenzar esa reconstrucción tan necesaria?, ¿cómo se puede reorganizar Caracas?

—Es necesario planificar muy bien antes de proceder a la ejecución. Los peatones somos la gran mayoría en Caracas; por tanto, la ciudad debe ser lo más amigable posible. Ahora bien, no podemos tumbar un elevado o una pasarela así como así; primero hay que tomar otras medidas, como robustecer el transporte público, ampliar las aceras, pintar rayados y, por supuesto, hacer cumplir las leyes de tránsito. Pero claro que se puede reorganizar, muchas ciudades lo han logrado. Es necesario aunar la política gubernamental y la ciudadana.

—¿Qué le debe el caraqueño a Caracas?

--Compromiso. Si queremos construir esa ciudad que todos queremos, le debemos mucha voluntad y mucha energía para transformarla, y no se la estamos dando. Todos están esperando que otros lo hagan.

—Entre todas las ramas del periodismo, ¿por qué se enfoca en Caracas?

—Desde pequeño he sido muy de calle. A pesar de todo lo que está mal, disfruto de la diversidad caraqueña. Cada nuevo descubrimiento, una panadería, un café, le da sentido a mi vida. El periodismo me permitió contarla, mostrar lo que la gente no quiere ver, y eso me llevó a transformarla.

—Caracas es…

—Una promesa por cumplir.

El periodista de la ciudad

José Carvajal, mejor conocido como Cheo, estudió Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela. Tiene una maestría en Diseño y Espacio Público de la Escuela Universitaria de Diseño e Ingeniería de Barcelona (España). Es profesor del Diplomado en Diseño e Innovación Social de la UCAB y el instituto Prodiseño.  Su fuente es la ciudad. Escribió en el semanario En Caracas y mantuvo en El Nacional la página “Caracas a Pie” por siete años. Simultáneamente comenzó su activismo por los derechos del peatón para construir redes y proyectos, entre ellos “Calvario puertas abiertas”, en El Hatillo, y la asociación civil Ciudad laboratorio.

 

 


KEYLA BRANDO / El Nacional

Página Web - 2018/07/30

Fuente: http://www.el-nacional.com/


Se trata de la delincuencia, el tráfico de drogas, las fallas en los servicios públicos, el déficit de sanidad pública y los problemas en la vialidad, los cuales representan pesares para los vecinos

El 23 de Enero es una urbanización que fue creada por arquitectos tutelados por el maestro Carlos Raúl Villanueva, hacia el final de los años 50 en el oeste de la ciudad capital de Venezuela, Caracas, no sin antes llamarse “Unidad Residencial 2 de Diciembre”. Su nombre se debe a la acción cívico-militar del 23 de enero de 1958, día donde se instauró la democracia en el país por primera vez desde la primera República, por el derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez.

60 años después de su fundación, el 23 de Enero se encuentra en estado de desidia. Diversas zonas son azotadas por la delincuencia y el tráfico de drogas constante, bloques que duran hasta dos semanas sin servicio de agua potable, alcantarillados disfuncionales, previsión de sus habitantes por cuanto el servicio eléctrico falla y se restaura horas después, vertederos repletos de basura y desechos, así como huecos en sus calles y avenidas, sin contar con la inconsciencia de los lugareños, la cual logra que la problemática se agrave cada vez más.

Según los habitantes consultados, la situación social de esta urbanización es delicada, pues aquí residen más de 77 mil personas, por lo que instan al Estado a tomar cartas en el asunto.

Esta parroquia tiene diversas zonas, Monte Piedad, Sierra Maestra, El Mirador, La Cañada, zona F, zona E y la zona Central, a la vez de diversos barrios que, irónicamente, se forjaron luego de la caída de Marcos Pérez Jiménez, destrozando los sueños que el dictador tuvo alguna vez: una Caracas sin barrios.

Históricamente, el 23 de Enero ha sido sede de diversas infraestructuras que en la actualidad guardan gran relevancia en el país. En ese sentido, se debe mencionar el Cuartel de la Montaña, conocido previamente como Museo Histórico Militar y antigua sede de la Academia Militar de Venezuela. Hoy esta creación funge de mausoleo del fallecido presidente Hugo Chávez desde el 2013 (año de su muerte), siendo un punto clave para turistas extranjeros que quieren conocer el lugar y la historia del mandatario.

Esta urbanización siempre se conoció como un bastión de la "revolución bolivariana", en cualquier área que se camine, es fácil encontrarse con el símbolo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), los ojos de Chávez, pintados en los murales, así como frases revolucionarias e izquierdistas escritas en paredes; todo apoyado por los colectivos.

Problemas sociales en el 23 de Enero

La parroquia 23 de Enero es una zona de gran importancia para Venezuela, pues es el símbolo insigne de la democracia. A pesar de esto, es normal observar como existen problemas sociales que afectan la vida de los residentes del lugar.

Los vecinos consultados apuntan a que esto es responsabilidad de la Alcaldía de Caracas y del Gobierno nacional en sí, puesto que no se han avocado a mejorar las condiciones de la parroquia, dejando en el olvido a los lugareños que no pueden expresarse por miedo a ser perseguidos por los grupos armados.

Es el caso de la delincuencia, el tráfico de drogas, las fallas en los servicios públicos, el déficit de sanidad pública y los problemas en la vialidad, los cuales representan pesares que los más de 77 mil habitantes deben enfrentar casi a diario para poder subsistir.

Delincuencia libre

Si bien es cierto que los diversos colectivos han luchado contra el flagelo de la delincuencia, es normal toparse con diversas denuncias de los habitantes, quienes afirman no poder estar tranquilos frente a los diversos mecanismos de accionar la delincuencia en la zona.

Pastora Veliz, quien reside en Monte Piedad desde más de 30 años, explica que la delincuencia en el 23 de Enero es “horrible” y afirma que conoce a personas a quienes recientemente les han quitado sus pertenencias por la bajada del bloque 1.

Mientras que Mariné Sayago cuenta que ha visto muchas veces como les quitan la vida a las personas en la calle Cristo Rey, detrás del bloque donde reside, puesto que es una vía muy sola. Normalmente, explica, dejan a los cadáveres en el basurero, e incluso, hay momentos donde dejan animales calcinados. “Esto es una locura, ya uno no sabe qué esperar. Es una completa desidia”, lamentó.

Agregó que ella, como residente de antaño de la parroquia, ha visto como el 23 de Enero ha “desmejorado”. A su juicio, todo ha empeorado, en la actualidad, desde que el presidente Nicolás Maduro se instauró en el poder y que “esta es la primera vez que vemos al 23 así y ya hay cuatro generaciones viviendo en este apartamento”.

Se debe resaltar también que los transportistas de la zona tampoco escapan de los delincuentes y es que Miguel Cárdenas, quien maneja una unidad de transporte público en la ruta de Agua Salud – Zona E, cuenta que ha sido robado dos veces en lo que va de año, junto a sus pasajeros, pues hay lugares por donde transita donde la luz pública es escasa y por eso los antisociales aprovechan de cometer el delito.

“Yo como chofer de autobús fui robado dos veces este año, y conmigo los pasajeros quienes fueron despojados de sus teléfonos celulares. Eso fue en la subida del bloque 37, en ambas oportunidades, porque por ahí no hay luz”, lamentó Cárdenas mientras reparaba su unidad descompuesta por los huecos en las vías.

Por otra parte, hay vecinos de la zona que afirman que los colectivos que están en el 23 de Enero ejercen una especie de "delincuencia organizada", como el presidente de la junta de condominio de uno de los edificios, que no quiso ser nombrado en resguardo de su integridad, quien señala que “extrañamente”, desde hace un tiempo hay lugares dentro de la parroquia “que están cubiertos con cámaras de seguridad de circuito cerrado colocadas por estos grupos sociales, pero nadie, a excepción de los colectivos, conoce la razón de esto”. Se presume, según la fuente, que están allí “para vigilar la zona”.

Drogas vigentes

Por su parte, las drogas, esos elementos capaces de destruir el pensamiento de una persona, no faltan en el 23 de Enero este año. Los colectivos aquí guardan nuevamente una consideración, pues ellos mismos afirman luchar contra el flagelo y compensar ello con deporte y actividades culturales. Es el caso de Las Tres Raíces, quienes incluso amenazan de muerte a los consumidores, en un mural cerca del bloque 39, rayado con pintura en spray.

“Plomo contra las drogas”, “prohibido fumar”, “no a la droga”, son algunas de las oraciones que Las Tres Raíces dejaron grabadas en este lugar, en claro rechazo al consumo de estupefacientes.

Sin embargo, los colectivos no solo son la voz de la parroquia. Los habitantes opinan algo distinto. Freddy Sánchez, en su indumentaria de presidente de la junta de condominio del bloque 32 pequeño, dice que no sabe en cuáles edificios hay tráfico de drogas, pero que con seguridad afirma que detrás del bloque 30, “hay un grupo bastante numeroso, de jóvenes en su mayoría, consumiendo drogas todos los días a partir de las cinco de la tarde, llegando al punto de hacerlo durante cualquier hora del día”.

“Esa droga no viene de afuera, viene de aquí del 23 de Enero y es un flagelo que ya nos está afectando a nosotros, trayendo como consecuencia la criminalidad en el bloque, episodios de peleas; y por más que uno trata de protegerse, la situación empieza a salirse de las manos”, agrega Sánchez.

Y es que muchos lugareños coinciden en que en la mayoría de los bloques existe el tráfico de drogas, pero apuntan que el lugar donde es más evidente es en el barrio que se encuentra al lado del bloque 45 en El Mirador, cuyo nombre es El Pueblito.

Este barrio que conecta con otros de la misma zona, también es conocido por ser la cuna de muchos delincuentes y antisociales del 23 de Enero. Aquí la prensa tiene el acceso restringido. No es fácil entrar al lugar a entrevistar, ni mucho menos a fotografiar.

Luis Campero, vecino de esa zona, explica que muchas personas llegan a ese lugar a comprar drogas, “a cualquiera hora del día y de manera libre”, pero no solo allí, también al bloque 22. Cuenta que ha visto a los “dealers” (proveedores) bajar de las escaleras de esos bloques con “rollos” de crack y que políticos, abogados, profesionales y demás personas han llegado a comprar la droga.

“Lamentablemente, es un mal que no se va a acabar. En casi todos los bloques hay tráfico de drogas, así como en los barrios”, agrega Campero.

Servicios públicos pobres

En otro orden de ideas, los servicios públicos se convirtieron en un dolor de cabeza para los habitantes de la parroquia, quienes en su gran mayoría se quejan de la falta de agua potable.

Sánchez explica que son bastante notorias las fallas en el servicio de agua, “aunque muchos de los bloques pequeños tienen tanques y la administración de estos no deja, de cierta manera, que las personas se sientan afectadas directamente, en los edificios grandes estos tanques no rinden y cuando se va el agua, muchas veces dura más de cinco o seis días en volver”.

Manuel Moreno, vecino del bloque 3, dice que el agua en ese edificio se va a cada momento y que se puede ir un jueves y no llega hasta el miércoles de la otra semana. “Se pueden durar tres, cuatro días; a veces hasta una semana sin agua”.

Pero corren con suerte, vecinos del bloque 45 manifiestan que muchas veces duran hasta dos semanas sin agua, al igual que en el bloque 30, por lo que deben recurrir a buscar agua en los chorros que están en planta baja, los cuales indican que sí hay agua de la calle, pero no con la presión suficiente para subir por gravedad 15 pisos hasta los tanques de los colosales bloques.

 

En cuanto a la luz, añade Sánchez, cuando se va, “normalmente tarda un día entero en llegar nuevamente. Y lo más extraño es que hay sectores particulares de la parroquia como la zona Central, Los Flores, La Cañada, El Mirador, que se les va, pero donde mandan los colectivos, nunca falta la luz”.

León explica, sobre el problema de la luz, que se encuentra “preparada”, con velas y velones, así como encendedores y fósforos, “por si acaso se va la luz”. Lamenta que en recientes apagones, se sobrecargó su televisor y se quemó.

“¿Quién me paga eso? Se me quemó el televisor por culpa de los bajones de luz, pero nadie me va a resolver nada”, comentó la vecina con angustia.

También lo está por si falta el agua. En su casa posee bidones que recarga constantemente, solo por si el agua fallase en el día. Para ella es un “suplicio” tener que fregar “con perolita”, pero debe hacerlo cuando no hay agua en las tuberías.

“Lo peor de todo es que los platos quedan sucios, ¿pero cómo se hace? Si no los medio lavo, se les paran las moscas”, señaló la ama de casa.

Por otra parte, el presidente de la junta de condominio del bloque 29 del 23 de Enero, Luis Cabrera, explicó que ese edificio “puede durar hasta un día sin luz y aunque llamemos a las entidades competentes, no nos prestan atención”.

Cuenta Cabrera que las fallas eléctricas que muchas veces dejan a toda la zona Central sin el servicio de luz, son solventadas al día siguiente, por lo que los vecinos deben durar sin electricidad noches enteras.

El alcantarillado para Sánchez también presenta un problema. “El alcantarillado de todas las vías está tapado, por basura, escombros, y cuando llueve todo se vuelve un desastre, porque todos los desechos corren por las calles”, argumentó el presidente del condominio del bloque 32 pequeño, para asegurar asimismo que el 23 de Enero “se quedó en los años de Pérez Jiménez”.

“No hay un mantenimiento adecuado de los servicios en general. El alumbrado público es pésimo, sobre todo en la vialidad, lo que es la zona E, la zona F, la zona Central, bajando de la redoma hacia acá. Estos problemas han afectado tanto a los edificios como a todas las zonas de la parroquia”, apuntó, por su parte, el conductor Miguel Cárdenas.

Basura por doquier

Recorrer la parroquia 23 de Enero es sinónimo de percatarse de los basureros abarrotados de desechos, de aguas servidas en las alcantarillas, de escombros en las esquinas, de moscas, zancudos, ratas y otras alimañas rondando los edificios. Esto da fe de un déficit de sanidad pública en la parroquia.

Jairo Ortega, vecino de La Cañada, denunció que se diagnosticaron casos de dermatitis en esa zona, como resultado de la basura que abarrotaba los vertederos.

Sostiene que la basura es recogida “cada 12 días, por lo menos en estos bloques, porque el 15 y el 16, como es una zona de vía pública los recogen con más frecuencia que aquí (bloque 17). El que recoge la basura en la vía principal no lo hace en los edificios, pero eso también es un tema de ruta de recolección”.

Asimismo, en la zona Monte Piedad, señala Veliz, los desechos eran recogidos todos los días, pero que “ahora lo hacen una semana sí, dos semanas no. Eso causa moscas, mal olor, las ratas, alimañas que nacen de eso. También la falta de containers, porque quitaron los viejos y no han traído unos nuevos. Los niños que salen de los colegios cercanos ya no pueden hacerlo por la entrada principal, porque la basura ya abarca toda las vías peatonales”.

Tanta es la contaminación que hay en la parroquia que incluso no se respetan los centros educativos. Frente al Liceo Manuel Palacios Fajardo, reconocido por ser el antiguo centro de votación de Hugo Chávez, hay un container que debería ser recogido diariamente, pero Sánchez dice que eso no sucede, que lo recogen “cada 15 días o más”, por lo que es común notar cantidades de basura que perfuman el ambiente de manera repulsiva cerca de los adolescentes que transitan por el lugar.


Y es que muchos vecinos de la parroquia coinciden en la idea de que los desechos no son recogidos a la brevedad. Sánchez opina que cuando la basura dura más de una semana en los vertederos, se genera “un cúmulo de hediondez, ratas, cucarachas y moscas que proliferan y los vecinos de los bloques deben vivir con las ventanas cerradas, si no estas alimañas te inundan. Eso genera un problema de salud grave, porque hay déficit de sanidad pública”.

Nelson Jaspe, recolector de basura del bloque 30, señaló que “la mayoría de los bloques tiene la basura abarrotada, y eso es porque los camiones no pasan cuando deberían, lo que permite que se acumulen desechos”.

Agregó que hay edificios que no tienen containers, “entonces se puede ver la inmensa cantidad de basura tirada en la calle. Es también falta de conciencia de los vecinos”.

Vialidad inestable

Otro de los problemas que hay en el 23 de Enero es la falla en la vialidad. Los huecos y troneras en las distintas vías que recorren la parroquia se encuentran vigentes, a pesar de intentos de bacheo.

Calles caídas y sin reparar y otras reparadas pero con riesgo de desplomarse nuevamente existen. Es el caso de la calle de la zona F, que se vino abajo producto del socavamiento de sus bases a mediados del año 2017.

 

Fue en abril del 2018 donde la Alcaldía de Caracas se preocupó por la situación e informó que esta falla de borde sería reparada en aproximadamente cuatro meses, con un presupuesto aprobado por Maduro de 11 millardos de bolívares.

Sin embargo, en caso de quedar la obra inconclusa, el riesgo persistirá, pues “por un leve temblor o una lluvia torrencial esta vía se puede terminar de caer, causando así incluso muertes por indiferencia gubernamental”, explicó Cárdenas, quien transita esa vía algunas veces en su unidad de transporte público.

Para el vecino Orlando Pacheco, los problemas en la vialidad en el 23 de Enero representan una “desidia estadal, municipal y de todo el Gobierno en total”, puesto que para él, el asfaltado de la zona “está empezando a cobrar su vejez en la parroquia y ahora se ven huecos, malas aceras, así como el problema de que se caen las calles”.

“Ya no hay evaluación de las obras cuando están finalizadas, ahora es simplemente fotos y una cadena presidencial”, asegura.

Cárdenas, como conductor habitual, da fe de este problema, pues afirma que “el 23 de Enero en su totalidad tiene muchos huecos, ya convertidos en cráteres que dañan las unidades de transporte público y vehículos particulares. Mi camioneta se ha visto afectada por los problemas en la vialidad, puesto que no hay calles aptas para transitar”.

Sánchez también acompaña al profesional del volante. Afirma que su vehículo ha sufrido y que los problemas en la vialidad le han costado dos cauchos espichados y la reparación de un amortiguador doblado.

“La demarcación es nula, la iluminación es poca, hay mucho tráfico de vehículos para lo que soporta la vialidad, causando que el asfaltado dure meses y después se rompa, generando huecos, baches y troneras nuevamente. No hay nada de organización, todo es caótico”, lamenta el presidente del condominio del bloque 32 pequeño.

El 23 sigue adelante

La parroquia 23 de Enero es firme en su esencia. Es una zona que es respetada y que es vista con gran admiración, ganada por su resistencia ante la represión que en años anteriores vivió.

Estos problemas sociales ciertamente afectan a su comunidad, al punto de retrasar el libre y sano desarrollo de estos, como una especie de obstáculo que impide a las personas alcanzar la estabilidad, pero lo interesante es notar cómo a pesar de todo esto, dentro de la urbanización persiste una apuesta por los deportes, por la cultura, impulsado por los colectivos locales.

Los campos de fútbol de La Piedrita, los estadios de La Planicie, las emisoras de radio, el estadio Chato Candela, las bibliotecas, la historia, las infraestructuras, sus plazas, locales, comercios y demás lugares dedicados al esparcimiento de los habitantes, son puntos clave para luchar contra los flagelos mencionados.

Orlando Pacheco, por su parte, explica que aun cuando la parroquia posee estos problemas, muchos jóvenes se dedican a los deportes, al estudio, a otras actividades que los alejan de la delincuencia.

Esto da a entender que la urbanización tiene en su haber mecanismos que pueden contribuir a que la calidad de vida de sus habitantes mejore de manera exponencial, “pero es necesario que el Estado actúe en pro de las necesidades de las personas que residen en este lugar para alcanzar el bienestar social”, indica Pacheco.

En el 23 de Enero, la comunidad debe contribuir para así lograr que el Gobierno nacional emplee sus estrategias para que la parroquia insigne de la democracia no sea olvidada y dejada a merced de la historia y el tiempo.

 

 


JESÚS HERRERA / El Universal

Página Web - 2018/07/30

Fuente: http://www.eluniversal.com/


Con la entrega de 32 Hogares de la Patria, la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), celebra junto al pueblo de Falcón los 491 años de la fundación de Santa de Coro; primera ciudad del continente americano y actualmente declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Esta entrega de viviendas a familias falconianas, se llevó a cabo en el Espacio Comunitario “Alí Primera” de la parroquia Las Calderas, municipio Colina y estuvo encabezada por el ministro del Poder Popular para Hábitat y Vivienda, Ildemaro Villarroel, el gobernador de la entidad, Víctor Clark y Argenis Leal, alcalde del municipio Colinas.

Se trata de viviendas bifamiliares, ejecutadas por el Frente Francisco de Miranda y la puesta en marcha del Plan 40; que constan de área de construcción de 72 metros cuadrados, 3 habitaciones, 1 baño, sala, cocina, comedor y lavandero y espacios para la siembra.

El Titular de Hábitat y Vivienda, informó que este proyecto tiene un alcance de 86 unidades habitacionales en terrenos del estado. “son 32 viviendas de 86, que se van a seguir construyendo gracias al apoyo del pueblo del Poder Popular y la dirección de nuestro Gobierno Revolucionario”.

Thaidy Davalillo, su esposo Gustavo Lovera y sus dos hijos recibieron las llaves y documentos de propiedad de la vivienda 2.128.732 de la GMVV, así lo aseguró el ministro Villarroel al tiempo de informar la entrega de 3.225 hogares de la patria en ocho estados del país.

La señora Thaidy comentó que vivía alquilada y se le hacía cuesta arriba el pago del alquiler, sin poder hacer ningún arreglo en esa vivienda, ahora tiene un hogar digno que ofrecerle a su núcleo familiar “mi casa propia, mis hijos son merecedores de ellos, toda esta lucha es por ello”, expresó.

Entrega de títulos

Villarroel anunció la entrega de 3.166 títulos de tierra urbana para alcanzar una meta de 1.019.200 de documentos que garantizan la seguridad jurídica de los asentamientos urbanos.

Garantizado Vértice Financiero

El ministro Villarroel anunció que con la transferencia de 17.3 billones de bolívares que están en manos de los entes ejecutores y otros 15 billones de bolívares que están en los procesos de adquisición e insumos de materiales se garantiza el avance de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

GMVV avanza en Falcón

Por su parte el Gobernador Clark detalló que la GMVV desde su creación, ha logrado construir 76 mil unidades habitacionales y que se encuentran en ejecución 13.600 viviendas y se tiene una meta programática en la entidad de 21.640 Hogares de la Patria.

De igual forma, el mandatario regional anunció que los urbanismo Hugo Chávez, La Pastora, Hayana, Los Olivos, van a beneficiar en los próximos días a más familias del estado Falcón.

Respaldo a las medidas económicas

El Ministro de Hábitat y Vivienda respaldó las medidas económicas planteadas por el presidente Nicolás Maduro este miércoles, frente al agotamiento del modelo económico dependiente de la divisa petrolera y contra la guerra económica que pretende asfixiar al pueblo con el bloqueo y la persecución financiera y envió un mensaje a las familias que se encuentran en espera de su viviendas.

“Familias que tiene la esperanza, sepan que el gobierno no se ha detenido. En los momentos más difíciles de la guerra económica bestial que nos tiene el imperio, con esas medidas que tomó el presidente que van garantizando una vez más un horizonte de esperanza y prosperidad estamos seguro que vamos a la logra la meta”, aseguró Villarroel.

Cultura popular presente

El señor Wiche, famoso pintor venezolano de las camisas diseñadas para la campaña presidencial del Comandante Hugo Chávez, fue beneficiario con una vivienda en este espacio comunitario, así como cultores, cantores, escultores que agradecieron al presidente Nicolás Maduro tras recibir sus nuevos hogares en la tierra del cantor del pueblo Alí Primera y donde se enarboló por primera vez el tricolor venezolano.

 

 


Desiree Rengifo / MINHVI

Página Web - 2018/07/26

Fuente: https://www.minhvi.gob.ve/


Como parte de la agenda de visitas que cumple el ministro de Hábitat y Vivienda Ildemaro Villaroel a los Centros de Acopio (CDA) de ConstruPatria, este Jueves de Vivienda realizó una inspección a la sede ubicada en el sector Los Olivos de Coro, estado Falcón.

Durante la visita, el Ministro y Presidente de ConstruPatria hizo una revisión de los avances en la implementación del SAP, una herramienta que permitirá agilizar los procesos de despacho de materiales y verificar en tiempo real la operatividad del ente.

Asimismo, destacó la necesidad de reforzar el resguardo de cada uno de los rubros, fundamentalmente aquellos estratégicos para la construcción de las viviendas.

El Titular de la cartera para Hábitat y Vivienda recorrió los 16 depósitos que integran el CDA Falcón II, instalación que cuenta con un área total de 32 mil metros cuadrados, entre espacios abiertos y bajo techo, donde se almacenan los materiales e insumos destinados a la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) en la entidad.

La visita fue propicia para realizar una asamblea con los trabajadores, donde atendió personalmente los requerimientos y necesidades planteadas. Además, destacó el compromiso de la fuerza laboral de ConstruPatria e instó a elevar los niveles de eficiencia operativa en cada uno de los procesos.

Desde que inició su gestión en el Ministerio para Hábitat y Vivienda, Ildemaro Villarroel ha realizado una serie de inspecciones y visitas a las instalaciones de ConstruPatria, para constatar el funcionamiento de las 52 sedes desplegadas en el territorio nacional.

 

 


AB (ConstruPatria) / MINHVI

Página Web - 2018/07/26

Fuente: https://www.minhvi.gob.ve/