• +58 212 2394936
  • +58 412 9090077
  • Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Según el vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria de Anzoátegui, José Ramón De Los Ríos, en 2014 no ha habido grandes cambios para el sector

 

Un 2015 poco alentador es el que vislumbra para su gremio en el estado, José Ramón De Los Ríos, vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria de Anzoátegui.

 

Dice que no ve signos de mejoría para el próximo año en el ramo que dirige, y que este ya no aguanta más “curitas”. Sin embargo, “el sector público y privado juntos pueden hacer muchas cosas más. Estamos a la orden para colaborar, porque si a Anzoátegui le va bien, a todos nos va bien”.

 

-¿A qué se ha enfrentado en 2014 el sector inmobiliario en Anzoátegui?

 

-Este año no ha habido grandes cambios con respecto a los anteriores, es decir, ha seguido siendo un mercado deprimido y con descenso sostenido. El sector está dividido en área residencial y comercial. La primera es la más afectada porque los alquileres prácticamente desaparecieron con la Ley de Inquilinato de Viviendas que entró en vigencia en 2011.

 

-¿En cuánto cayó el sector de alquiler residencial?

 

-Las casas en renta, siendo muy optimista, cubren entre 2% y 3% de la demanda que hay, porque en este momento en el estado no queda ni 4% de la oferta para alquilar que había hace tres años, antes de que empezara a regir esa normativa.

 

-¿Quiénes son los beneficiarios de ese 3% que aún puede alquilar una casa?

 

-Las personas jurídicas. Prácticamente las personas naturales se están quedando fuera del mercado.

 

-¿Por qué cayó tanto la oferta para rentar viviendas y por qué las más afectadas son las personas naturales?

 

-Los propietarios no están alquilando las viviendas porque tienen miedo de perderlas, (tras la entrada en ejecución de la nueva ley), y todos hemos visto casos en los que los dueños no han podido sacar a los inquilinos de la residencia. La gente prefiere mantener el inmueble cerrado, cubrir sus gastos o venderlo, menos rentarlo. Antes los ciudadanos compraban las residencias para garantizar su jubilación y vivir tranquilos con el pago de los alquileres o como patrimonio para sus hijos. La adquisición por inversión es otra cosa porque las ganancias no son para pagar el condominio ni los servicios, pues se obtienen a largo plazo por la revalorización del bien.

 

-¿Qué desventaja le generó la ley a los arrendadores?

 

-Recientemente el Gobierno ha publicado unos decretos que mejoran el problema que creó la normativa, la cual establece que después de la orden de desalojo no se puede sacar a una persona del inmueble hasta que el Ejecutivo le dé una vivienda digna. Pero ahora hay una sentencia que establece que una “vivienda digna puede ser un refugio” y eso le da un poco de aire a los dueños”. También dice que si en seis meses, el Ministerio de Hábitat y Vivienda no les consigue el refugio, se puede proceder al desalojo. Es probable que esto abra un poquito más el mercado en 2015, aunque siguen los problemas estructurales como falta de materiales para construir.

 

-¿Y la venta de viviendas también mermó o experimentó un crecimiento?

 

-La primera traba es que el crédito de Ley de Política Habitacional (lo otorga el Gobierno a través del Fondo de Ahorro Obligatorio para Vivienda) es de un máximo de Bs 500 mil y eso no da absolutamente para nada en estos momentos. Hay muchas ofertas de viviendas, pero no capacidad de compra porque cuestan mucho debido a que tenemos una inflación terrible y la economía dolarizada. El mercado que tiene opción de adquisición es muy poco.

 

-¿Hay asesores inmobiliarios que advierten que las entidades bancarias dieron pocos créditos este año para comprar unidades residenciales?

 

-Lo que ocurre es que la LPH es de Bs 500 mil y eso no alcanza para mucho. Otra limitación es que las personas deben tener sueldos muy elevados para poder optar a otros préstamos, porque las cuotas mensuales deben ser de 25% a 30% del salario mensual. Si no se cumplen los requisitos, no hay créditos. Los bancos deben destinar 10% de su gaveta hipotecaria al sector inmobiliario y cuando la cumplen ya no pueden otorgar más.

 

-¿Qué está adquiriendo el ciudadano inversor?

 

-El sector comercial captó el mercado que no compraba o el que dejó el área residencial como inversión. Todo estaba bien hasta que salió el decreto que fijó en Bs 250 el metro cuadrado para todas las construcciones comerciales. No es lo mismo un galpón de 100 metros en una zona casi rural que en un local de seis metros en un CC como Puente Real (Nueva Barcelona).

 

-¿Qué hacer para revertir este panorama?

 

-Eso está en manos del Gobierno que debe establecer un acuerdo con la empresa privada, pero con las cartas sobre la mesa para sacar adelante al país.

 

Perfil

Nombre: José Ramón De Los Ríos.

Cargos: En 1988 lideró la creación de la Cámara Inmobiliaria del estado Anzoátegui. Desde su fundación, ha estado ligado a la directiva del gremio en la entidad. Actualmente es el vicepresidente de esa instancia. Es uno de los promotores del diplomado que realiza la asociación en convenio con la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (Ugma) para certificar a los corredores inmobiliarios que operan en la región.

 

 

 


NATHALIA GUZMÁN SOTO / El Tiempo

Página Web – 2014/12/08

Fuente: http://eltiempo.com.ve


Durante más de 4 años, la gente del barrio Santa Rosa, en La Cañada, parroquia 23 de Enero, ha luchado por mejorar su calidad de vida y lo han logrado. Hoy, gracias a la organización comunitaria materializada en la Comuna Santa Rosa, se entregará el 19 de diciembre el primer edificio que construye la Gran Misión Vivienda y FundaCaracas.

 

“El terreno fue donado por la comunidad. Eran unos ranchitos y los estamos convirtiendo en viviendas multifamiliares. Los beneficiados son vecinos que presentan hacinamiento y le damos esta alternativa que es apoyada por la Gran Misión Vivienda, el Ministerio de Las Comunas y FundaCaracas” indicó Judith Guerra.

 

Para la comunidad de La Cañada no son solo viviendas las que se entregarán, se trata del desarrollo de la organización vecinal y la participación. “Aquí en Santa Rosa se perdió la apatía y los vecinos se han incorporado, porque este es un Gobierno que responde a las necesidades del pueblo y por eso debemos organizarnos” dijo la vocera comunal.

 

“Donde no hay organización no pasa nada. Sería muy fácil decir aquí hay un hueco, pero el Gobierno, no es adivino para saber dónde en nuestro barrio hay un hueco. Solo con organización es que se logra la participación de la comunidad. Es así como aportan su apoyo y se involucran en las mejoras de su entorno” comentó.

 

Por su parte, la ingeniero Migdalia Reinoso, coordinadora de la construcción, señaló que están ejecutando tres edificios de dos niveles más planta baja, que se entregarán el 19 de diciembre.

 

“En el primer edificio se construyen tres apartamentos de dos habitaciones, sala, cocina. Un segundo edificio constaría de cuatro apartamentos y el tercer edificio tendría seis apartamentos”, contó.

 

 

 


LISETH CAMACARO / Ciudad Caracas

Página Web – 2014/12/08

Fuente: http://www.ciudadccs.info


“Siempre quise salir de donde vivía y mudarme a un lugar más céntrico, pero nunca me imaginé que esto se iba a volver una realidad, y mucho menos que sería tan rápido”, sostiene

 

El Gigante de la Patria es el nombre de un urbanismo ubicado en la avenida México de Caracas, a escasos 50 metros de la estación del Metro de Bella Artes. En sus dos torres, de 14 pisos cada una, hoy habitan 120 familias beneficiadas por la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV).

 

Los edificios fueron construidos por la Gobernación del Distrito Capital, y tienen la particularidad de albergar a familias que vivieron por más de tres años en refugios luego de perder sus viviendas, así como a personas adjudicadas mediante la modalidad del 0-800 MIHOGAR.

 

Annery Rodríguez tiene 28 años de edad; junto con su hija Gabriela y su padre, Carlos Rodríguez, de 62 años de edad es la feliz habitante de uno de los apartamentos del urbanismo.

 

Según cuenta Rodríguez, las llaves se las entregaron el 23 de noviembre de 2013 pero fue tres meses después, el 15 febrero de 2014, que la vivienda estuvo en condiciones de ser habitada.

 

“Considero que fue bastante el sacrificio, pero valió la pena”, sentenció Rodríguez durante su conversación con el Correo del Orinoco. El diálogo fue sostenido en el balcón de su apartamento, desde el que, todavía a las 6:00 pm, se podía observar el verdor del Parque Nacional Waraira Repano.

 

Señala que los apartamento “no estaban en condiciones”, y por eso la mudanza se pospuso hasta que la infraestructura ofreciera un mínimo de comodidades y contara con los servicios básicos.

 

Tres años y medios en el refugio no fueron suficientes para que Rodríguez perdiera la fe en el comandante Chávez y la Revolución, y tampoco minimizaron la alegría que le causó el sentir las llaves de su casa,

 

“Supervisamos todo el proceso de construcción; es por eso que ya sabíamos cómo eran los apartamentos y en que condiciones estaban el día que nos los entregaron”, explicó Rodríguez, quien sonríe al recordar la situación y asegura que, a pesar de que le faltaban las cerámicas, puertas, grifería y ventanales, sintió “la felicidad más grande del mundo” por saber que tenía cuatro paredes que le pertenecían.

 

“La primera noche dormí en el piso junto a mi hija, sobre un edredón. Las camas, la litera y la línea blanca nos las entregaron después, pero el hecho de saber que era mía bastó para que me sintiera totalmente feliz, así no tuviera nada; era lo mejor que nos pudo pasar en la vida”, asegura.

 

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

 

Rodríguez nunca pensó que en tan corto plazo su vida cambiaría. Siempre lo soñó, comenta, pero nunca de esta manera. “Siempre quise salir de donde vivía y mudarme a un lugar más céntrico, pero nunca me imaginé que esto se iba a volver una realidad, y mucho menos que sería tan rápido, tan tangible”, señala.

 

Con la pequeña Gabriela sentada en su piernas, Rodríguez no duda en agradecer a la Revolución, “pero primeramente a Dios”, por el privilegio que tienen miles de familias en el país de contar con una vivienda dignas.

 

Considera que, “sin una política como la que impulsó el comandante Chávez” en materia de vivienda, “hubiese sido imposible” solventar las emergencias que dejaron sin hogar a tantas personas en Venezuela.

 

Y ante la pregunta, sostiene que primero agradece a Dios, y luego agrega: “Y a mi comandante Chávez y ahorita a Nicolás Maduro, porque él fue el que continuó con esta política”.

 

“Esto no sería posible si no fuese en Revolución”, expresa Rodríguez. En su opinión, “el capitalismo solamente está por ellos (los poderosos) y para ellos”.

 

Igualmente, censura la posición de algunos habitantes de los conjuntos residenciales aledaños, quienes, según dice, aún no los aceptan como vecinos y hasta los han tildado “de chusmas y ‘pata en el suelo”.

 

“Creo que la división es un estigma social. Algunas personas que tienen cierto nivel siempre han creído que son los que se merecen todo, y que por eso son mejores que nosotros, los pobres, lo de los barrios”, opina.

 

Y fue en un barrio de Caracas, en el sector los Arboles del barrio Kennedy, al suroeste de la ciudad, donde hace ocho años comenzó la etapa de la vida de Rodríguez que culminó, en diciembre pasado, con su adjudicación en el urbanismo El Gigante de la Patria.

 

“Mi casa era un ranchito bien pobre”, describe Rodríguez, “de laminas de zinc, algunas paredes de bloque, con un cuarto y una sala-cocina, pero todo muy humilde. Allí vivía en el 2010 con el que para ese momento era mi esposo y yo estaba embarazada”.

 

En ese tiempo trabajó “quemando películas”, de buhonera, en Traki, en una tienda como vendedora, haciendo uñas; pero también, y esto los comenta con cierto orgullo, comenzó sus estudio de técnico superior en enfermería.

 

Al poco tiempo, continúa, conoció a la personas que luego sería su esposo y juntos decidieron invadir un terreno en el barrio Kennedy. “Allí nos instalamos y construimos una casita”, relata. Una vivienda que medio acomodaron “con mucho sacrificio” y que, después de poco más de un año de vivir en ella, desapareció en octubre de 2010 como consecuencia de las vaguadas.

 

LA TRAGEDIA

 

Ella recuerda que había notado algunas filtraciones en la pared posterior de su vivienda y que la estructura se dobló tanto que descuadro el marco de la puerta de la entrada. “Y un día, tras un palo de agua de los más fuertes, la pared se vino abajo”.

 

Relata: “Yo tenía dos meses de embarazo y como pude recogí algo de ropa y me salí de la casa junto con mi mamá que estaba de visita y un perro que tenía en ese tiempo”. Tras la perdida de su hogar, debió pasar 15 días en la calle, durmiendo algunos días en casa de un prima o donde una vecina. “En esa época trabajaba en Cantv como vigilante, y hasta me tuve que quedar escondida una noche en el trabajo porque no tenía a dónde ir”, señala.

 

Ese día habían anunciado la visita del comandante Chávez al barrio Kennedy. Rodríguez pensó que esa era su oportunidad para hacerle llegar al líder la información sobre su situación y solicitarle que la asignaran a un refugio; para eso, lo mejor era escribir una carta, comenta entre risas.

 

“Esperé que llegara”, cita Rodríguez, quien recuerda que había mucha gente en la parte baja del barrio. “Cuando llegó el Presidente -en la revuelta- me acerque lo más que pude; no sé como hice para pasarle la hoja a Jacqueline Faria y ella se la pasó a él, a Chávez; al siguiente día me llamaron por teléfono”.

 

DEPRESIÓN TRAS LA AYUDA

 

El traslado fue de noche. La comitiva estaba constituida por más de 70 familias de sector. La primera parada del recorrido fue en un refugio ubicado en los galpones de la Estación del Metro de Las Adjuntas,

 

“Yo sí necesitaba irme a un refugio”, alega Rodríguez, quien asegura que no tenía donde dormir y por eso “estaba dispuesta a aceptar lo que viniera y como viniera; si tenía que estar en un refugio, estaba preparada para echar pa’ lante con eso”.

 

El albergue le aseguró un techo junto a su esposo. Sin embargo, comenta que la nueva situación le permitió pensar en todo lo que había sucedido, y como, junto con su casa, “había desaparecido todo lo que tenía”.

 

“Me di cuanta de que lo había perdido todo”, admite;“me ataco la tristeza; me deprimí mucho y duré como tres meses llorando todos los días”.

 

Dada la emergencia, el refugio suministraba a las personas los servicios mínimos para su habitabilidad; un espacio sin divisiones, ocupados por literas y con baños compartidos, “pero a costa de la privacidad de sus habitantes”. Sin embargo, Rodríguez señala que asumió la situación “como un proceso que tenía que vivir para lograr un objetivo”: una vivienda propia.

 

PARA LA PASTORA

 

Un brote de lechina apresuró la salida de Rodríguez del refugio apadrinado por el Gobierno del Distrito Capital. Su nuevo albergue estaría en una casa colonial en la Pastora, pero explica que su convivencia estuvo limitada debido a su horario de trabajo. No obstante, aclara que todas la mañanas debía lavar el baño comunitario, una acción que, asegura, le resultaba más placentera que trabajar en la cocina.

 

En esta casa la sorprendieron los dolores de parto casi dos años después, y en ella también habitó Gabriela durante sus primeros días de vida, una estadía que se vio interrumpida debido a la imposibilidad que tenían las dos mujeres de contar con el cuidado mínimo necesario para su condición, y esto la que obligó a solicitar la modalidad de refugio solidario y trasladarse a la casa de su familia en los Valles del Tuy.

 

LA FE EN EL LÍDER

 

Durante tres años y medio, Rodríguez mantuvo su esperanza en la palabra de Chávez. “La palabra dicha por mi Comandante yo la creía y la peleaba”, apunta, y además comenta que no fueron pocas las batallas que debieron libras para que se concretara la adjudicación al urbanismos que se construía en Bellas Artes.

 

Su labor como contralora social la alternaba con los estudios de enfermería. Todos los miércoles asistía a clases en las mañanas y por las tarde se trasladaba a la obra para supervisar su avance y evitar que se pararan las labores, como ocurrió en varias oportunidades.

 

Hoy día es una profesional de la enfermería. Trabaja en una fundación adscrita al Gobierno del Distrito Capital en la que se atiende a niñas, niños y adolescentes adictos a las drogas.

 

Asegura que en su vida ya no hay la presión por los viajes de ida y vuelta a su hogar. Gabriela acude todos los días a una guardería ubicada a una cuadra del urbanismo, mientras su madre se traslada en metro y en ocasiones se va caminando hasta su lugar de trabajo.

 

 

 

 


ROMER VIERA / Correo de Orinoco

Página Web – 2014/12/07

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve


En espera del programa de Remodelación y Mantenimiento de Viviendas (Remavi) están 64 familias de la comunidad Cacique Yare del sector El Calvario, parroquia Ocumare del municipio Tomás Lander.

 

Según afirmaron habitantes consultados por ÚN, las casas presentan grietas en paredes y pisos, los techos tienen huecos, y las bases están debilitadas.

 

Nicolasa Montilla, vocera electoral del Consejo Comunal Cacique Yare, indicó que el cableado eléctrico de las viviendas está vencido “y cuando llueve, aparecen los chispazos. Muchos bajan los brequers para prevenir un siniestro. Llueve mas adentro que afuera”.

 

Detalló que hace cinco meses, introdujeron tres proyectos de edificación y reparación de las 64 casas vulnerables ante el Servicio Autónomo Fondo Nacional del Poder Popular (Safonapp). Las propuestas también están en el Ministerio de las Comunas. Piden apoyo al canciller Elías Jaua, presidente de Corpomiranda.

 

Los inspectores del Safonacc Alfredo Lazo y Danny Alvarado visitaron la zona. Se comprometieron a gestionar recursos para solventar problemas.

 

Leila Barrios, vocera de finanzas del citado consejo comunal, acotó que las tuberías de agua y el cableado ya pasan de 50 años.

 

“De las 64 casas, 25 tienen techos de asbesto. Aquí residen 102 personas de la tercera edad y 165 niños. Muchos presentan tos, gripes, alergias y otras enfermedades, producto de las filtraciones y la humedad reinante en las casas”, dijo.

 

 

 

 


AIRAMY CARREÑO ESPEJO – NTERPREN / Últimas Noticias

Impreso Digital – 2014/12/06

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve


Con la participación de los vecinos, consejos comunales, la alcaldía del municipio Revenga, la Fundación Santa Teresa, el voluntariado de Ron Santa Teresa, Corimon y Empire Keeway, se desarrolla en la comunidad de Juan Moreno el Proyecto “Casas Blancas”, a través del cual se han recuperado las fachadas de más de 300 viviendas.

 

En este sentido, Alberto Vollmer, presidente de Fundación Santa Teresa, hizo un recorrido por el sector en el cual se desarrolla este programa, constatando junto a un grupo de invitados entre los que se encontraban diplomáticos , personalidades relacionadas al mundo empresarial y medios de comunicación social, mostrando el dramático cambio que en positivo viven quienes residen en esta populosa comunidad.

 

“La idea es que cada vez más vecinos de El Consejo se sumen a este programa de recuperación, que busca que el Municipio muestre su mejor cara tanto a los revengueños como a los turistas y visitantes”, sostuvo Vollmer.

 

Durante el recorrido, la comunidad organizada presentaron otros proyectos que se desarrollan en ese sector de El Consejo, el cual se define como “Trazando Nuestros Espacios Públicos”, en el cual los habitantes del sector, de la mano con la Fundación Santa Teresa, recuperan los rincones abandonados y los convierten en áreas de sano esparcimiento para los más pequeños de la casa.

 

 


MARÍA CAROLINA LARA / El Aragüeño

Página Web – 2014/12/06

Fuente: http://elaragueno.com.ve