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En Baltimore, aun con dos cabezas de familia empleadas a sueldo mínimo, no es posible costear un departamento de dos dormitorios.

Para impulsar el proyecto de reurbanización C.O.R.E. en Baltimore, el estado de Maryland está ofreciendo cientos de millones de dólares y así seducir a inversionistas para que desarrollen algunos de los corredores más deteriorados de la ciudad. El reto para dichos desarrolladores inmobiliarios será encontrar maneras de asegurar que las nuevas viviendas renovadas sean asequibles para los que ganan bajos sueldos. Hace mucho que ser “asequible” ha resultado una meta elusiva, particularmente en ciudades como Baltimore en donde tanto la pobreza como los costos de las viviendas están fuera de control.

Esta doble crisis no sólo ha prevenido que las familias de bajos ingresos obtengan viviendas estables, sino que también ha reducido opciones de viviendas para las familias de clase obrera y media. Así indica Philip M.E. Garboden —un candidato doctoral en Sociología y Matemática Aplicada en la Universidad Johns Hopkins— en un nuevo reporte para la Fundación Abell, con sede en Baltimore. Incluso si se aumentaran los salarios considerablemente —suponiendo que se establezca un sueldo mínimo de $15 por hora, por ejemplo— una familia de cuatro personas aún tendría dificultades para conseguir vivienda. Dice Garboden en el reporte:

Yo trato de resaltar lo que ha cambiado en Baltimore y cómo el dicho “Baltimore no tiene un problema con la asequibilidad de las casas, sino un problema de pobreza” cada vez más no llega a abarcar la complejidad del asunto. De hecho, centrarse sólo en la pobreza arraigada de la ciudad enmascara la dinámica emergente dentro del mercado y viviendas y pospone intervenciones que podrían ayudar a mitigar en todos los niveles los costos de viviendas que en están aumento.

Garboden realizó cálculos sobre el tipo de vivienda que en realidad podría estar disponible en Baltimore para una familia con un trabajador de jornada completa que gane $15.50 a la hora. Con este sueldo la familia podría costear un departamento al alquiler medio de la ciudad, el cual es 774 dólares por mes (al agregar servicios como agua, luz, etc., y el alquiler medio en total sale en 944 dólares al mes). Pero esa familia tendría dificultad encontrar a un departamento a ese precio. El Departamento Estadounidense de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD por sus siglas en inglés) ha determinado que el alquiler de un departamento “asequible” de dos dormitorios en Baltimore realmente es de 1,232 dólares por mes. Esto significa que la familia necesitaría por lo menos un trabajador que gane 24.64 dólares por hora o 49,000 dólares al año para poder vivir cómodamente.

Sin embargo, incluso subirle el sueldo a una familia en esas condiciones sólo abordaría la mitad del problema con el acceso a vivienda asequible de calidad, ya que los alquileres en aumento están superando por mucho los aumentos salariales.

“Sin duda, incrementar el sueldo mínimo ayudaría, particularmente en el caso de una familia con dos personas trabajando una jornada completa al sueldo mínimo”, Garboden le dice a CityLab. “El tema es eso quizás ayude a sacar a la gente de una crisis de ingreso, pero aún estaría en una crisis de alquiler”.

Tal como indica el mapa abajo que se incluyó en el reporte, hay unos cuantos vecindarios en que una familia podría sobrevivir con un trabajador a tiempo completo ganando de $17 a $18 por hora. Pero para la mayoría de los vecindarios el trabajador realmente necesita ganar más de $20 a la hora para obtener vivienda adecuada, según los cálculos de HUD.

“No hay área en Baltimore en que dos personas trabajando jornada completa y ganando el sueldo mínimo puedan costear el alquiler de un departamento de dos dormitorios”, escribe Garboden.

Una buena parte de la población obrera de Baltimore no gana ni remotamente el sueldo señalado por el HUD. El ingreso familiar medio en la ciudad es $41,819, según los datos del censo y el ingreso per cápita es $25,062. Mientras tanto, un 23.4% de los residentes de Baltimore —y el 34.4% de las familias de la ciudad— viven en la pobreza. Para una familia de cuatro personas, el umbral de la pobreza es un poco más de 24,000 dólares en ingresos familiares anuales, según indican los lineamientos federales.

Estos tipos de cifras no sólo aseguran que las familias pobres no puedan participar en el mercado de las viviendas, sino que también han estado haciéndoles lo mismo a las familias de clase media. Pero a esto se suma un último es un problema que hace poco empezó a escalar, como escribe Garboden:

Por lo general, en 1998 las familias que ganaban más de 40,000 dólares al año podrían encontrar vivienda asequible en la ciudad. Ya no es así. Casi un 30% de las familias que alquilan y que ganan entre 40,000 y 75,000 dólares en ingresos están sobrecargadas por sus costos de vivienda. Aparentemente el incremento más grande ocurrió durante los últimos seis años cuando la cantidad de casas de inquilinos de clase media sobrecargadas por costos se disparó de 1,800 a más de 7,500.

Más de un 56% de los residentes de Baltimore están sobrecargados por el costo del alquiler, lo cual significa que se gastan más de un 30% de sus ingresos en los costos de vivienda. Un tercio de los trabajadores de Baltimore se gastan la mitad de sus sueldos netos en alquiler. Sólo hay cuatro ciudades con porcentajes de residentes que están sobrecargados por el costo del alquiler: Detroit, Los Ángeles, Filadelfia y Memphis.

El resultado es que Baltimore se ha convertido en una ciudad de —como lo expresa Garboden finamente— “reubicaciones frecuentes no planeadas”, lo cual es simplemente una forma agradable de decir desahucios. Según el reporte, los dueños presentaron demandas para desalojos 156,376 veces y lograron desalojar a 7,235 familias en el proceso, y “casi siempre era porque estaban teniendo dificultades para pagar el alquiler”.

En cuanto a la forma en que Baltimore llegó a este punto, Garboden dice que fue un desarrollo complicado, pero muy distinto a las trayectorias de otras ciudades en este asunto de los alquileres altos. Según dice Garboden, un factor contribuyente a la doble crisis fue la adquisición masiva de propiedad en Baltimore entre 2002 y 2007 durante la burbuja del mercado de viviendas. Según esta teoría, en estos años muchos inversionistas compraron casas que urgentemente necesitaban renovación. Su idea era renovarlas para revenderlas. “[Sin embargo,] cuando se derrumbó el mercado, muchos inversionistas quedaron con sus propiedades en la mano, las cuales alquilaron, lo cual aumentó los alquileres por varios niveles de precio”, escribe Garboden.

Lo irónico es que bajo el Proyecto C.O.R.E., de nuevo la ciudad dependerá de inversionistas para renovar mucha de la tierra que quedó después de la demolición de miles de edificios vacantes, así como para renovar las propiedades que no se han demolido. El estado está contribuyendo 600 millones de dólares de financiamiento para ayudar a atraer a inversionistas para este propósito. Si no se lleva a cabo esta iniciativa con cautela, podría dar como resultado todavía más casas que las familias de clase pobre y clase obrera no pueden costear.

Para incorporar la asequibilidad a la iniciativa, escribe Garboden, Baltimore necesitará mucha ayuda del gobierno federal en cuanto a proveer créditos fiscales y subvenciones hipotecarias para los que suministran las viviendas, junto con mayor ayuda para los inquilinos en forma de bonos de vivienda. Los bonos de vivienda no han sido una panacea, aunque Baltimore parece estar llevando a cabo el programa de estos bonos con pasable calidad. Algunos estudios han encontrado que los bonos han perpetuado segregación racial y económica. En algunos lugares los dueños han aumentado los alquileres para tomar en cuenta el mayor poder adquisitivo que proveen los bonos o simplemente los rechazan desde el principio.

“Creo que lo bueno sobrepasa a lo malo por la necesidad urgente por vivienda en Baltimore”, Garboden le dice a CityLab. “Si no puedes costear el alquiler, así es como ocurre la instabilidad de vivienda. Y la escasez de subvenciones de vivienda están teniendo consecuencias profundas para familias. Sí, es cierto que hay preocupaciones en cuanto a la inflación, pero creo que la prioridad debe ser que se atiendan a las decenas de miles de familias que urgentemente necesitan vivienda ahora”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.



Brentin Mock / Univisión
Página Web - 2016/05/25
Fuente: http://www.univision.com

 


El Departamento de Comercio de EE.UU. dice que las ventas de viviendas nuevas aumentaron un 16,6%.

Las ventas de casas nuevas en Estados Unidos aumentaron a su mayor nivel en más de ocho años en abril y los precios alcanzaron un máximo histórico, lo que ofrece más evidencia de un repunte en el crecimiento económico del país a inicios del segundo trimestre.

El Departamento de Comercio dijo este martes que las ventas de viviendas nuevas aumentaron un 16,6% a una tasa anual desestacionalizada de 619.000 unidades, el nivel más alto desde enero de 2008. El incremento porcentual es el mayor desde enero de 1992.

El indicador de marzo fue revisado al alza para mostrar la venta de 511.000 unidades. Economistas encuestados por Reuters esperaban un alza en las ventas de viviendas nuevas, que representan alrededor del 10,2% del mercado inmobiliario, a apenas 523.000 unidades el mes pasado.

El precio promedio de una casa nueva aumentó un 9,7% desde hace un año, a un récord de 321.000 dólares, debido a una oferta menor de propiedades.


 


REDACCIÓN / Voa Noticias
Página Web - 2016/05/24
Fuente: http://www.voanoticias.com

 


Las ventas de viviendas aumentaron en abril en Estados Unidos gracias a la demanda en el centro-occidente del país, informó el viernes el gobierno.

Las ventas de viviendas aumentaron en abril en Estados Unidos gracias a la demanda en el centro-occidente del país, informó el viernes el gobierno.

El alza indica que la demanda en ese sector se mantiene fuerte a pesar del aumento de los precios y la disminución de las unidades disponibles.

Las ventas de viviendas existentes aumentaron en 1,7% el mes pasado a una cifra ajustada por temporada de 5,45 millones anuales, informó la Asociación Nacional de Bienes Raíces.

Los estadounidenses desean adquirir su propia vivienda, pero el aumento de precios y la poca oferta ha dificultado el financiamiento de tal compra. El buen mercado laboral y las bajísimas tasas hipotecarias han estimulado la demanda, pero eso no ha conllevado a un aumento en los vendedores, ni siquiera ahora en la primavera, que suele ser la temporada de mayores ventas.

"La escasa existencia de viviendas en venta continúa empañando la habilidad de los compradores de encontrar propiedades adecuadas, a pesar del buen empleo y el aumento de los sueldos", estimó Ralph McLaughlin, economista de la agencia de bienes raíces Trulia.

Las ventas aumentaron en 12,1% en el centro-occidente, usualmente la región con mayor cantidad de viviendas asequibles. Las compras aumentaron levemente en el noreste pero disminuyeron en el sur y en el oeste.

La escasa oferta ha aumentado los precios, lo que dificulta las posibilidades de compra. La cantidad de viviendas en venta ha disminuido en 3,6% en los últimos 12 meses. Los precios han subido tanto en el oeste que las ventas han disminuido comparado con hace un año, señal de que el sector se vuelve inaccesible para mucha gente.



 


JOSH BOAK / El Nuevo Herald
Página Web - 2016/05/21
Fuente: http://www.elnuevoherald.com


Las viviendas de al menos $1 millón en Miami aumentaron de 3.3 por ciento a 6.3 por ciento en cuatro años

El promedio nacional fue 2 por ciento en el 2012 y 4 por ciento en el 2016

La Gorce, en Miami Beach, y Navarrea Isle, en Fort Lauderdale, tienen la mayor cantidad de mansiones de al menos $1 millón

Los que planean comprarse una vivienda de un millón de dólares probablemente la encuentren en la zona metropolitana de Miami, donde la oferta de mansiones de lujo casi se ha duplicado, de 3.3 por ciento del mercado de bienes raíces en el 2012 a 6.3 por ciento en el 2016, según un informe de la compañía inmobiliaria Trulia dado a conocer el jueves.

El ritmo de crecimiento en la oferta de mansiones de un millón de dólares en la zona de Miami-Fort Lauderdale sigue superando al promedio nacional entre las 100 mayores áreas metropolitanas. En el 2012, la cifra era 2 por ciento, y en el 2016 se duplicó a 4 por ciento.

El informe menciona específicamente a La Gorce en Miami Beach —que una vez fue la casa del rapero Lil Wayne— como el vecindario con la mayor concentración de viviendas costosas en el sur de la Florida hasta este mes. Más de 96 por ciento de las viviendas en esta zona al sur de Normandy Isle cuestan al menos un millón de dólares, un aumento del 29.5 por ciento en comparación con el 2012.

En Broward, la angosta isla frente a Las Olas Boulevard, conocida como Navarrea Isle, tiene la segunda mayor concentración de mansiones de un millón de dólares, donde casi 94 por ciento de las viviendas tienen al menos ese valor. Eso es un aumento de 42.4 por ciento en comparación con el 2012.

A nivel nacional, Miami se ubica en el lugar 14 y Fort Lauderdale en el 24, en la lista de mercados inmobiliarios de Trulia con la mayor concentración de casas de por lo menos un millón de dólares. California ocupa los cinco primeros lugares con San Francisco, San José, Oakland, el Condado Orange y Los Ángeles, respectivamente. La concentración de mansiones de un millón de dólares oscila entre 57.4 por ciento del mercado de la vivienda en San Francisco a 16.3 por ciento en Los Ángeles.

Al otro extremo del espectro estuvo Syracuse, Nueva York, donde no había ninguna vivienda con ese precio, lo que significó un descenso en comparación con 0.1 por ciento en el 2012.

El informe toma en cuenta todas las viviendas, sin importar si están a la venta.

“Hace años las mansiones de un millón de dólares no eran algo común en Estados Unidos”, dijo Ralph McLaughlin, jefe de economistas de Trulia, en el informe, “pero ahora se convierten en algo común en varios de los mayores mercados del país”.




Chabeli Herrera / El Nuevo Herald
Página Web - 2016/05/19
Fuente: http://www.elnuevoherald.com


Las inversiones de los ciudadanos del país asiático han superado desde 2011 los 100.000 millones de dólares y se espera que lleguen a 218.000

Los resucitadores del mercado de la vivienda en EEUU


Los chinos se convirtieron el año pasado 2015 en los principales compradores de bienes inmobiliarios en EEUU, destinando más de 100.000 millones de dólares desde el año 2011 a las que estiman inversiones seguras, según un estudio publicado por el instituto Asia Society y la firma Rosen Consulting Group.

Este entusiasmo ha contribuido a la recuperación del sector, gran damnificado por la crisis de 2008 detonada por las hipotecas tóxicas 'subprime', según los autores del estudio. A pesar de que las medidas anunciadas recientemente por las autoridades chinas para mitigar la fuga de capitales, se espera que estas inversiones alcancen los 218.000 millones dólares en los próximos cinco años (2016-2020), estiman.

"Lo que destaca de China no es sólo el tamaño de las inversiones, sino también su amplia gama, que se extiende a todos los sectores, incluyendo una fuerte presencia en el mercado residencial", señala el estudio cuyos autores del informe reconocen que sus cifras, basadas en datos públicos del sector inmobiliario, subestiman el alcance del fenómeno al no tomar en cuenta las compras realizadas por 'trusts' y compañías con dueños no identificados.

Algunos de los bienes adquiridos son muy singulares, como, por ejemplo, el palacio hotelero Waldorf Astoria en Nueva York, comprado por el asegurador chino Anbang en 2015 por 2.000 millones de dólares. Anbang también estuvo a punto de adquirir la cadena de hotelería Starwood por 14.000 millones de dólares. El conglomerado chino HNA ha anunciado que va a comprar 1.400 hoteles de Carlson, propietario de la cadena Radisson.

Entre 2010 y 2015, los chinos invirtieron más de 17.000 millones de dólares en el sector inmobiliario comercial en EEUU, y la mitad de esa suma durante 2015.

Inversiones residenciales


Durante 2015, las inversiones chinas en bienes inmobiliarios residenciales alcanzaron los 93.000 millones de dólares, de los cuales 28.500 millones durante sólo los últimos 12 meses previos a marzo de 2015. De este modo, los chinos han superado a los canadienses, quienes durante mucho tiempo fueron los principales inversores en el sector inmobiliario residencial estadounidense.

Las inversiones chinas están concentradas en las regiones más caras como Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Seattle, pero se extienden hasta Chicago, Miami y Las Vegas.

Estos inversores chinos han pagado un promedio de 832.000 dólares por una vivienda, muy por encima del promedio de los inversores extranjeros en general (499.600 dólares). La mayor parte de este dinero proviene de particulares que buscan tener una segunda vivienda en EEUU o comprar una casa pues acaban de mudarse al país con la visa de inversor (EB-5), mientras que otros invierten para rentar y revender.

"Esta familiaridad con las inversiones inmobiliarias como modo de ahorro es común en China y reflejan el hecho de que las familias chinas no dudan en comprar una vivienda secundaria en EEUU", se apunta en el estudio.

Su motivación también puede hallarse en la necesidad de invertir en el extranjero en activos en dólares ante la preocupación por el yuan chino (renmimbi) que no para de bajar a pesar de que desde agosto de 2015 apenas se ha devaluado levemente ante el billete verde.




AFP / El Mundo
Página Web - 2016/05/17
Fuente:  http://www.elmundo.es