La veloz conversión de Miami en una metrópoli de primer orden ha tenido una consecuencia indeseada para muchos: el disparado costo de la vivienda.
El rápido incremento de los precios residenciales es una bonanza para los que han adquirido propiedades con fines de inversión, especialmente en lugares de atractivo internacional, como Miami Beach y el área de Brickell, entre otros.
Pero para numerosos residentes locales, encontrar vivienda en nuestra región se ha convertido en una pesadilla.
Según un estudio de Bloomberg, Miami está en el octavo lugar entre las ciudades de la nación con la mayor desigualdad entre los ingresos de sus residentes y los precios de la vivienda, solo superada por ciudades de California.
La dificultad de encontrar vivienda asequible en Miami es mayor incluso que en ciudades caras como Nueva York y Boston, porque aunque en esas urbes las residencias son más costosas, el ingreso promedio de sus habitantes es más alto que en Miami.
Según un artículo de Nicholas Nehamas publicado el 9 de febrero en el Miami Herald bajo el título Comprar una casa en Miami-Dade es tan costoso que podría afectar la economía, contratar a profesionales de otros lugares menos costosos para que vengan a trabajar y vivir en Miami se ha convertido en un problema.
Victor Mendelson, copresidente de la empresa de la industria aeroespacial Heico, radicada en Hollywood, dice que cuando traen profesionales de otras ciudades o de otros estados, se asombran del precio de las residencias en Miami en comparación con lo que pagarían solo unas millas más al norte.
Al mismo tiempo, el alto costo de la vivienda y el escaso aumento de los salarios presionan cada vez más a la clase media. Y a los recién graduados de la universidad se les dificulta encontrar apartamentos asequibles en Miami e independizarse, por lo que muchos optan por seguir viviendo con los padres.
Existe el temor de que vuelva a ocurrir una fuga de cerebros, como sucedió en la primera década de este siglo, cuando se produjo la burbuja inmobiliaria que puso los precios residenciales en Miami por las nubes. De hecho, no son pocos los graduados universitarios que están buscando nuevos horizontes lejos de nuestra ciudad y hasta de nuestro estado.
Apenas se están construyendo viviendas nuevas en el condado, y la escasez es otro factor que sube los precios residenciales. Una posible respuesta a esta situación es que los líderes locales estimulen la construcción de residencias a precios que estén más al alcance de la clase media.
Resolver el problema de la relación entre los ingresos y el costo de la vivienda no es fácil, especialmente porque la subida de los precios es un efecto de la ley de la oferta y la demanda. Miami se ha convertido en una ciudad de categoría mundial y esa distinción tiene muchas ventajas, pero también un costo que para muchos residentes resulta oneroso. El tema es urgente y hay que buscarle solución. O por lo menos un alivio.
Junta Editorial / El Nuevo Herald
Página Web - 2017/02/09
Fuente: http://www.elnuevoherald.com