ENTORNO URBANO: San Blas, la esperanza de ser mejor

 

Un barrio que anhela ser reconocido más allá de las noticias de sucesos que se puedan conocer

 

Al extremo este de la ciudad de Caracas se encuentra Petare el barrio más grande de Venezuela y quizás el más grande de Latinoamérica. En sus inicios y hasta mitad del siglo pasado estas colinas fértiles sirvieron como sitio de esparcimiento campestre a los caraqueños, campos agrícolas y residencia de artistas. Posteriormente Petare se convertiría en el asentamiento de muchos de los venezolanos que llegaron del interior y de los tantos extranjeros que venían en busca de mejores condiciones de vida que ofrecía la Capital Venezolana. Esto marcó el veloz crecimiento espontáneo de lo que hoy conocemos como Petare hasta el punto de conurbarse con la metrópolis caraqueña.

 

Justamente, ubicado en el corazón de Petare, se encuentra San Blas, vibrante y latente, y una de sus zonas más extensas. Un barrio que anhela ser reconocido más allá de las noticias de sucesos que se puedan conocer y donde sus habitantes se han empeñado en hacer que suceda. Un frondoso árbol arropa los accesos a la escuela que destaca con su colorida fachada, la cancha deportiva en proceso de renovación y la vicaría donde acuden los más necesitados del sector. Formando estos una triangulación de espacios de diferentes usos para la comunidad. Desde este mismo árbol se reducen bifurcaciones a los demás sectores que conforman San Blas. Calles sinuosas definen la trama vial con pendientes típicas de zonas altas. A los costados de la vía se encuentran las viviendas que con ingenio de constructor han sido erigidas, alcanzando en algunos casos hasta tres niveles de construcción y albergando varias familias en ellas. Algunas aún se encuentran en estado óptimo y otras revelan los signos de lo que ha sido la crisis en Venezuela en los últimos años. Veredas que se asemejan a las ancestrales escaleras intrincadas en el recorrido Inca a Machu Pichu, conducen a atajos para acortar camino entre una calle y otra, pero principalmente para acceder a las viviendas que con perspicacia y trabajo se han logrado levantar en estos pasadizos.

 

Al caminar por San Blas se evidencia las ganas de ser notado, sus calles, aún con desperfectos, no están llenas de basura, muestra latente del cambio que procuran en sus espacios públicos. Alrededor del barrio se logran encontrar murales con arte local y foráneo lo cual es un indicativo de la intención de restructuración de cómo se quiere ser percibido. Se apuesta a la activación del comercio local y el emprendimiento más allá del abastecimiento de alimentos básicos. Los habitantes en su mayoría saludan cordialmente y la naturaleza les regala una hermosa vista de las colinas aledañas y de la ciudad capitalina.

 

Si bien aun el camino por recorrer es largo, ya se dio el primer paso. Y así, como la intervención del cerro Santa Ana, en Guayaquil, Ecuador, por citar alguno, ha sido exitoso, San Blas también espera su momento de lograrlo. Una comunidad fortalecida en la voluntad, llenos de planes y proyectos innovadores y con la convicción de ser cada día mejor ciudadanos, puede augurar para esta zona popular un mejoramiento en su calidad de vida y la posibilidad de ser referencia de cambio.

 

 


ANA MARÍA PERAZA / El Universal

Página Web - 2021/07/10

Fuente: http://www.eluniversal.com/