La revolución industrial en el sector inmobiliario está basada en nuevas herramientas y tecnologías que permiten lograr mejores transacciones y más transparentes, basadas en decisiones de compraventa con datos abiertos, que potencian la calidad residencial de cada propiedad ofertada.

 

Actualmente este proceso implica completar una multiplicidad de trámites, procesos y evaluaciones. A pesar de la tendencia de automatización, que acelera la simplificación de esta cadena, aún es necesaria la asesoría técnica de expertos en la comercialización de inmuebles. Si una operación de venta o compra de una nueva vivienda es efectiva a través de un técnico especializado entonces se logra un mejor precio de cierre.