¿Podrá finalmente North Beach salir de su letargo? (ESTADOS UNIDOS)

Hace unos 20 años, Kirk Paskal, enamorado de la arquitectura y promotor musical, se mudó a la sección North Beach de Miami Beach. En ese entonces pensó que había llegado a un pequeño paraíso urbano.

 

Como muchos otros, Paskal quedó asombrado con la arquitectura distintiva de North Beach, modesta, asequible y típica de mediados del siglo XX, una zona con edificios de pequeña escala donde se podía caminar y había muchos parques. Y sobre todo, la proximidad al mar, el Atlántico por un lado, la Bahía de Biscayne y varios canales, algunos navegables, por el otro, y en medio de varias islas conectadas por 14 puentes pintorescos.

 

Pronto descubrió que la zona de North Beach tenía, historia, autenticidad, personalidad y una amplia gama de servicios, vecindarios y personas. Una pintoresca fuente de inspiración francesa en Normandy Isle, una moderna concha acústica en la playa, casas estilo suburbano ocupadas por familias bien de la Playa y edificios de apartamentos con olorosos jardines subtropicales y densamente poblados por inmigrantes y trabajadores de los hoteles.

 

También había zonas para turistas, como hoteles que visitaba el Rat Pack de Frank Sinatra. En uno de ellos, el antiguo Deauville, los Beatles tocaron en el programa de Ed Sullivan en 1964.

 

Pero también tenía lugares gastados que necesitaban un rejuvenecimiento. Buena parte de la población era pobre. Y cuando South Beach llegó a alturas que nadie pronosticó unas pocas millas al sur, Paskal pensó que solo era cuestión de tiempo antes que North Beach se recuperara también.

 

Así las cosas, compró un edificio de apartamentos Art Deco de 1948 de cuatro unidades en Tatum Waterway, lo renovó y alquiló tres unidades. Entonces se quedó a vivir en la otra, y se dedicó a esperar.

 

“Cuando compré, pensó que este vecindario era asombroso, que todos lo iban a descubrir”, dijo Paskal.+

 

Todavía sigue esperando.

 

La zona, conocida desde hace mucho tiempo como la última frontera de Miami Beach, es inevitablemente su próximo punto de moda, sigue viviendo testarudamente en el pasado.

 

Aunque North Beach nunca llegó al nivel de depauperación que abrumó a South Beach decenios antes, la zona —particularmente sus distritos comercial y multifamiliar— siguió deteriorándose poco a poco. Varios planes maestros municipales, rezonificaciones y propuestas para distritos históricos como los que lanzaron el renacimiento de South Beach no lograron provocar mucho interés ni atraer nuevas inversiones.

 

Una de sus joyas, el amplio North Shore Open Space Park, quedó abrumado por la maleza, colonizado por gatos callejeros y personajes de dudosa estirpe. Una segunda joya, Ocean Terrace, la versión de dos cuadras de Ocean Drive en North Beach, vio caer en la ruina algunos de sus edificios de arquitectura Art Deco y Miami Modern (MiMo). Las vidrieras vacías y la delincuencia proliferaron. Una tercera joya, el Hotel Deauville, de 540 habitaciones, afectado por un incendio y el huracán Irma, cerró sus puertas y ahora está lleno de moho, lo que ha provocado una demanda del gobierno municipal.

 

Pero, finalmente, hay algunas señales que sugieren que las esperanzas de Paskal para North Beach puedan hacerse realidad.

 

Refugiados de South Beach y jóvenes profesionales que no tienen recursos para comprar en Brickell y Edgewater en Miami se han mudado en cantidades significativas a las unidades de alquiler relativamente asequibles de North Beach. Eso, a su vez, ha llevado a la apertura de numerosos restaurantes y bares, como sucursales de las muy populares La Sanwhicherie y Taquizas en South Beach.

 

Los nuevos locales han ampliado una oferta de cocina argentina e italiana, favorecida por una ola de inmigrantes sudamericanos en los últimos dos decenios, que han logrado mantenerse en medio de la declinación general gracias a una clientela fiel. Los recién llegados también han traído nueva vida y perspectivas de un renacimiento comercial a la antiguamente anémica Collins Avenue y el distrito de la fuente de Normandy Isle.

 

Allan Lierberman, operador hotelero de South Beach Group, ha abierto varias hosterías en edificios renovados de estilo MiMo, diseñados originalmente por arquitectos destacados de la época, que atraen a una clientela mayormente europea que quiere alejarse de la bulla en South Beach.

 

Mientras tanto, el urbanizador David Martin, de Terra Group, tiene casi terminada una torre de condominios de ultralujo en Collins Avenue, en el límite de la ciudad en la 87 Street. La torre, diseñada por el arquitecto italianos Renzo Piano, pudiera convertirse en otra isla para los ricos, pero Martin ha construido una nueva y amplia explanada pública hasta la playa. También entregó a la ciudad $10 millones como condición para que le aprobaran el proyecto, dinero que se usará para financiar un plan para modernizar significativamente el parque Open Space directamente al sur, el mayor de la ciudad que ahora se llama North Beach Oceanside Park.

 

Una cadena argentina llamada Urbanica The Hotels anunció recientemente planes para construir un hotel de 200 habitaciones en un terreno baldío en Collins y 67 Street.

 

Y es posible que se lancen proyectos quizás incluso más significativos.

 

Después que no logró convencer a los electores de Miami Beach de apoyar un plan para reurbanizar la histórica Ocean Terrace, que habría significado la demolición de buen parte, el urbanizador Sandor Scher consiguió que la Comisión de Miami Beach aprobara en en julio una alternativa menos intensiva pero todavía sustancial. Esa alternativa contempla que su compañía, Ocean Terrace Holdings, construya un espacio verde público de $15 millones en Ocean Terrace, que está frente al mar, exige la preservación de edificios históricos clave y da a Scher espacio hotelero adicional y permiso para construir una nueva torre residencial.

 

Durante decenios, la ciudad invirtió de vez en cuando en North Beach, dicen vecinos. Pero ya no. El gobierno municipal acaba de inaugurar el Parque Altos del Mar en la playa, inmediatamente al norte de Ocean Terrace. Los administradores municipales también han mencionado un plan de largo alcance, aunque todavía no definido, de construir a un costo de $60 millones un centro acuático con una piscina olímpica, un nuevo centro comunitario, una biblioteca y estacionamiento techado en un lote grande de la ciudad frente a la concha acústica North Beach Bandshell, que ha sido renovada y funciona de manera regular con presentaciones de artistas bajo la nueva administración de la entidad sin fines de lucro Fundación Rhythm.

 

Pero la iniciativa que pudiera en definitiva dar forma al futuro de North Beach es un plan amplio pero no probado que se formuló a lo largo de varios años por cientos de vecinos, urbanizadores, dueños de propiedades, activistas y preservacionistas.

 

El poco común plan, presentado en Plan Maestro de North Beach de 2016 y ratificado en un referendo público y una serie de votaciones en la comisión, tiene por fin equilibrar nuevos proyectos inmobiliarios más altos y de uso combinado en el pequeño downtown de la zona a lo largo de la 71 Street con el establecimiento de dos distritos históricos y un grupo de reglas concebidas para conservar el vecindario.

 

Aunque con frecuencia se describe como un vecindario, North Beach es en realidad mucho más grande que eso: es la tercera parte norte de la Ciudad de Miami Beach, con una población de aproximadamente 30,000 personas, que va desde 63 Street en el norte hasta el límite con Surfside. North Beach comprende al menos media docena de vecindarios distintivos, entre ellos Normandy Isles y Normandy Shores en la mayor isla en la Bahía de Biscayne Bay, un grupo de resorts a lo largo de Collins, el downtown, el distrito de Harding Avenue y comunidades isleñas como Biscayne Point y Park View.

 

Las normas de conservación y los distritos históricos —uno en Normandy u el otro a lo largo de la sección central de edificios multifamiliares en Harding Avenue— fueron creados para proteger no solamente la escala y la arquitectura de la zona, sino también una parte de sus apartamentos asequibles y a las personas que viven en ellos.

 

La nueva guía para el downtown, que permite microunidades para impulsar las viviendas asequibles, tienen por fin convertir varias manzanas agotadas en un distrito urbano dinámico donde se pueda caminar y que pueda anclar una revitalización más amplia en North Beach.

 

“Estoy muy optimista sobre North Beach”, dijo Ricky Arriola, comisionado de Miami Beach y un partidario clave del plan, junto con el ex alcalde Philip Levine, quien lanzó el esfuerzo cuando ocupaba el cargo. “Hemos preparado el terreno desde el punto de vista legislativo para que el plan salga adelante. Esta va a ser la mayor historia de éxito en el Condado Miami-Dade en muchos años. Una vez que se concrete la calidad de vida va a ser muy elevada”.

 

Ese concepto de la calidad de vida es crítico, dijeron Arriola y otros.

 

Aunque North Beach siempre dará la bienvenida a los turistas, afirman, debe seguir siendo un lugar fundamentalmente para los vecinos, como se previó en el diseño original. A diferencia de South Beach, los urbanizadores que construyeron North Beach pensaron en sus vecindarios como lugares donde los vecinos vivieran todo el año. Incluso hoy, sus vecinos representan una población diversa de familias de clase media y trabajadora, niños y retirados, artistas e inmigrantes que han abierto restaurantes que generan una buena parte de su fuerza de trabajo.

 

Su estabilidad se refleja en las dinámicas sinagogas e iglesias de North Beach, así como sus bien consideradas escuelas públicas y privadas. Pero el corazón de la zona está en los distritos de apartamentos que bordean los canales y las calles al oeste de Collins, ocupados desde hace mucho por inmigrantes y trabajadores de servicio, muchos de ellos hispanos. Como ganan poco, North Beach tiene un ingreso familiar promedio de solamente $31,890, según el plan maestro, mucho menos que el ya bajo ingreso medio de $49,000 en Miami-Dade.

 

Arriola señala que una de las metas del plan maestro es evitar el desplazamiento de estos vecinos de bajos ingresos.

 

“No habría muchos inversionistas extranjeros y personas que compren una segunda propiedad”, dijo. “Nueva gente se mudará a la zona, pero será gente trabajadora. La legislación preservará el carácter del lugar. Nadie va a derrumbar los atractivos apartamentos estilo MiMo y reemplazarlos con torres de condos de lujo. No queremos cambiar el carácter de la zona, lo que queremos es mejorarlo”.

 

Sin embargo, los vecinos y los activistas temen que un plan amplio de reurbanización generará el llamado aburguesamiento, lo que significaría el desplazamos de los vecinos de menos ingresos.

 

Los alquileres han subido en North Beach desde hace años dijo Daniel Veitia, quien vive desde hace muchos años en Normandy Isle y es uno de los administradores de propiedades y agentes de venta en el vecindario. En 2005, dijo, el apartamento de un apartamento de una habitación era $800 mensuales, pero ahora la misma unidad se alquila en hasta $1,450 mensuales, dijo Veitia, quien pertenece a la junta de planeación municipal.

 

Ese aumento, explicó Veitia, se debe en lo fundamental a alzas en los impuestos a la propiedad y los seguros, especialmente contra inundaciones, así como a la demanda. El costo de renovar edificios dilapidados, aproximadamente $1.5 millones en una edificación de 12 apartamentos, presiona aún más los alquileres, porque los dueños e inversionistas necesitan recuperar su dinero, agregó.

 

La consecuencia, dijo es que los apartamentos en North Beach están cada vez más ocupados no por familias de clase trabajadora o empleados de hoteles, aunque muchos siguen viviendo allí, sino por millennials y parejas con mayores ingresos.

 

“Este vecindario se está volviendo más rico y más pobre a la vez”, afirmó.

 

Sin embargo, North Beach y los negocios locales necesitan desesperadamente a esos millennials y su mayor poder de compra, dijo Veitia, quien señaló a mediados de 2019, en la encuesta más reciente, había 38 locales comerciales vacíos en la zona.

 

Veitia señaló que ahora está por ver si las nuevas normas de zonificación en el downtown, que reemplazaron guías que dijo eran demasiado restrictivas para atraer a inversionistas, serán más efectivas. Hay que esperar a que empiecen a llegar las propuestas, afirmó, pero le preocupa que los bajos ingresos de la zona pueden afectar el plan.

 

“Hemos probado antes. Pienso que esta vez tenemos el plan adecuado. Esta es realmente la clave para llevar North Beach al próximo nivel. Ya vimos todo lo que sucede a nuestro alrededor en la Playa, pero no en North Beach. Aquí no ha sucedido nada”, dijo. “Hay preocupación. ¿Hay suficiente poder de compra aquí para atraer inversiones?”

 

Pero el nuevo plan le da a North Beach una oportunidad de salir adelante, dijo, alegando que hay espacio para una reurbanización sensible, tanto en el centro como los distritos históricos y de conservación.

 

“Puede haber nuevos proyectos. Tiene que haber nuevos proyectos. Esta puede ser una comunidad verdadera. Pero no será un lugar en que los urbanizadores pueden llegar a derribarlo todo y construir nuevos edificios para traer nuevos vecinos. Eso no es North Beach. Queremos preservar nuestro sentido de comunidad. No será como en Sunny Isles o South Beach. Creo que lo tenemos bajo control”, dijo

 

“Dimos a los urbanizadores todo lo que quería. Si no se concreta, quedaríamos muy desilusionados”.

 

 


ANDRES VIGLUCCI / El Nuevo Herald

Página Web - 2020/01/07

Fuente: https://www.elnuevoherald.com/