Una startup valenciana ha sido la pionera en España en ejecutar estructuras con una tecnología que aún tiene pendiente el reto de la edificación en altura, pero que puede ser clave en el viaje del sector hacia la sostenibilidad

 

Basta un terreno, una gigante impresora con una peculiar tinta, tener cargado el diseño y pulsar un botón para tener en pocas horas la estructura de una vivienda. Ahorro, rapidez y sostenibilidad son algunos de los beneficios de las casas impresas en 3D que comienzan a ser una realidad en muchos países, en especial en China o Arabia Saudí. En España, la startup valenciana Be More 3D, creada por cuatro ingenieros técnicos, ha sido pionera en imprimir la primera casa con esta tecnología en nuestro país. «Podemos imprimir una vivienda de 60 metros cuadrados en 6 u 8 horas», explica Vicente Ramírez, CEO de esta startup, quien asegura que, además de la rapidez, supone un ahorro de un 35% de costes de la ejecución de la estructura frente a construcción tradicional. Además, defiende que reduce los riesgos labores, las emisiones de CO2 y la generación de residuos hasta en un 80%. Y por si esto fuera poco, «su versatilidad permite crear formas complejas y diseños arquitectónicos sofisticados. Encofrados curvos, muros, formas triangulares… así como cambiar el diseño de la vivienda modificando solo el archivo de instrucción y en el momento de la construcción».