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Lecciones por aprender de la nueva guía de vivienda social de Nueva York
Lunes 06 de Agosto de 2018 12:11

Cuando pensamos en vivienda social en Estados Unidos, solemos pensar en cajas: grandes edificios de ladrillo sin mucho carácter estético. Pero las implicaciones de rascacielos estandarizados e iluminados con luz fluorescente pueden ir más allá de lo estético para las personas que viven ahí.

El geógrafo Rashad Shabazz, por ejemplo, recuerda en su libro Spatializing Blackness cómo el proyecto residencial en Chicago donde él creció —repleto de rejas, cámaras de seguridad y detectores de metal— parecía más una prisión que un hogar. Relatos de soledad, confinamiento y pobre mantención se repiten por residentes de vivienda social en todo el país.

Pero la vivienda social estadounidense no tiene por qué ser así de desolada. Un nuevo conjunto de estándares de diseño desarrollado por la Comisión de Diseño Público de Nueva York (PDC, por su sigla en inglés) —en conjunto con la The Fine Arts Federation of New York y el AIA Nueva York— espera dar comienzo a nuevos tiempos en la arquitectura social.

A comienzos de junio fue lanzado “Designing New York: Quality Affordable Housing”, documento que presenta las mejores prácticas en el campo de la planificación de vivienda social y ofrece estudios sobre casos exitosos construidos en Nueva York, muchos de los cuales fueron diseñados por oficinas como Ennead o SHoP Architects.

Si bien el documento sirve como "una referencia para las agencias de Nueva York y los candidatos que buscan orientación sobre proyectos de vivienda social", está escrito en un lenguaje accesible para las personas que están fuera del campo del diseño con el objetivo de empoderar "ciudadanos y organizaciones comunitarias para que demanden calidad en los proyectos de vivienda social de sus barrios".

El informe fue lanzado seis meses después que el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, anunciara en noviembre de 2017 que construiría y conservaría 300.000 viviendas sociales hasta 2026. Su plan, que es una versión actualizada de un proyecto presentado en 2014, "conservará la asequibilidad de 180.000 unidades existentes y construirá otras 120.000".

Los arquitectos que diseñen estas nuevas unidades en los próximos años deberán apoyarse en las guías de diseño de esta publicación. Aunque los arquitectos del resto del mundo también pueden aprender gracias a este documento. A continuación, presentamos algunas de las más importantes lecciones de "Designing New York":

1. Sé creativo(a) con los volúmenes y respetuoso(a) con la escala

Desmarcándose de los grandes bloques que dominaron el imaginario de la vivienda social estadounidense en las últimas décadas, Designing New York recomienda dividir el volumen de un edificio para permitir la variación en las unidades y la creatividad dentro de la normativa.

El proyecto Creston Avenue Residence en el  Bronx usa un volumen no convencional para adaptarse a la escala del barrio (en la mayoría, edificios de cinco pisos) y optimizar el número de unidades ofrecidas. En un proyecto de Magnusson Architecture & Planning, la fachada principal "se alínea con las viviendas más antiguas y repite su escala mejor, mientras la parte central, revestida por paneles metálicos, se retrae para crear un generoso vestíbulo".

2. Diseña teniendo al barrio en mente al incorporar servicios inexistentes aún.

Cuando los barrios de bajos ingresos carecen de supermercados con opciones saludables y locales para actividad física (como parques y gimnasios), la vivienda social pueden resolver algunas carencias para mejorar la salud de los residentes del sector. En el proyecto Arbor House en el barrio de Morrisania en el Bronx, las cajas de escaleras permiten el acceso de la luz natural para estimular su uso, o de otra forma, un huerto hidropónico en la azotea puede satisfacer la producción de hortalizas para los residentes.

3. No hagas que la vivienda social parezca vivienda social.

Muy a menudo, las diferencias entre la vivienda social y el mercado inmobiliario se evidencian por estructuras visualmente diferenciadas. Cuando la vivienda social está asociada a una arquitectura peyorativa, entonces los residentes pueden ser estigmatizados o marginalizados del barrio donde viven. Les Bluestone, un defensor de la innovación en la vivienda social y cofundador de Blue Sea Development Company dice:

"El mejor papel que puede jugar el diseño es no definir los edificios como viviendas sociales. Cualquier cosa que podamos hacer para alejarnos de eso ayuda a la comunidad"


4. La innovación estructural puede superar un emplazamiento difícil para el beneficio de los residentes

En una ciudad tan densa como Nueva York, muchos proyectos nuevos de viviend social ocupan particulares sitios de la trama urbana. Frost Street Apartments en Williamsburg, Brooklyn, por ejemplo, ocupa un espacio contiguo a la autopista Brooklyn-Queens, una carretera de tres pistas por lado. Con el fin de mitigar el ruido proveniente del exterior, Curtis + Ginsberg Architects ocupó "ventanas de alta aislación y una gruesa estructura de ladrillo y hormigón".

El proyecto Schermerhorn en Boerum Hill, Brooklyn, ofreció condiciones igualmente difíciles, al ser construido sobre dos líneas de Metro. Según Designing New York, "requirió una estructura metálica que consumió gran parte del presupuesto de construcción". El resultado del proyecto en tan difícil sitio son 109 viviendas para personas que antes vivían en la calle y personas con HIV/SIDA.

5. La arquitectura verde es mucho más que sustentable

Con reminiscencias del departamento vernáculo de patio, Navy Green emplea diversas volumetrías en torno a un patio central. Por su parte, los residentes tienen acceso a aire fresco, luz natural y espacios verde más allá de sus ventanas, independiente de la ubicación de su departamento en el complejo residencial.

6. El diseño no resuelve todo

La publicación Designing New York ofrece un prometedor cambio de paradigma: pasar de una arquitectura social confinada a una comunitaria. No obstante, es importante recordar que la vivienda social bien diseñada ayudará, pero no resolverá la crisis habitacional de Nueva York.

La ciudad estadounidense continúa luchando en la definición de accesibilidad, la cual descansa en ingresos medios, cuyos datos están distorsionados. Mientras el Departamento de Preservación y Desarrollo Habitacional ha estado bajo el escrutinio público recientemente tras un artículo publicado por el New York Times sobre sus políticas de elección de residentes.

A medida que los residentes de bajos ingresos de Nueva York siguen siendo desahuciados diariamente, incluso un compromiso por parte de la Alcaldía de construir nuevas viviendas probablemente no será capaz de seguir el ritmo de expulsión de residentes.

7. Diferentes ciudades, diferentes soluciones

Si bien debemos admirar el intento de Nueva York por ofrecer vivienda digna a las clases más vulnerables, la historia de la arquitectura nos muestra que la vivienda social no puede seguir un modelo único para todos.

Si el éxito de la Unité d'habitation de Le Corbusier en Francia en contraste con el fracaso de Pruitt-Igoe en Estados Unidos es un indicador, entonces diferentes ciudades, regiones y países necesitan diferentes tipos de vivienda social. Designing New York es consciente de esto y por lo mismo incentiva que los proyectos sean específicos según sus emplazamientos y residentes. Recordemos que si Frost Street Apartments son geniales para Brooklyn, no deberían aparecer repetidos en otro lugar del mundo. Esto debe quedar claro.

 

 

 


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Autor: Ella Comberg

Procedencia: Estados Unidos

Fecha de Publicación: 2018/06/27

 
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