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El bambú colombiano según Simón Vélez y Marcelo Villegas: montajes, conexiones y soportes estructurales
Viernes 29 de Junio de 2018 10:12

Titulado originalmente "El bambú colombiano, aliado estratégico para la sostenibilidad de los ecosistemas tropicales", el arquitecto Luca Bullaro reflexiona sobre el trabajo del arquitecto Simón Vélez y el diseñador Marcelo Villegas con el bambú, el denominado acero vegetal, a través de nuevos métodos de montaje, nuevas conexiones y varios sistemas de soporte estructural.

Simón Vélez, arquitecto colombiano honrado por su contribución a la arquitectura sostenible, tiene un nombre ganado internacionalmente y confirmado por sus excelentes obras realizadas en varias partes del mundo. Más de cuarenta años de experiencia en construcciones de bambú, viajero incesante, inaugurando obras y exposiciones, realizando talleres y conferencias.

Parece entrado hoy en día en una nueva fase de su vida profesional. En algún momento, Vélez dijo: "quiero dedicarme al tema de la vivienda de interés social, pero a mi manera, quiero demostrar que se puede hacer vivienda de alta calidad y asequible, aplicando una técnica mixta de hormigón, acero y laminado de bambú. Ya hemos abierto una fábrica en Manizales con el objetivo de crear los primeros prototipos".

Simón Vélez sorprendió a la crítica de la arquitectura italiana en la Bienal de Venecia 2016 con una impresionante exposición de sus obras presentadas con imágenes claras y modelos de diferentes tamaños: uno de los cuales era una cúpula en escala 1:1 suspendida en el aire que utilizaba las raíces curvas del bambú para la definición de su configuración espacial.

El trabajo de Vélez ha sido desarrollado en base a la exploración de la calidad de la Guadua, una especie de bambú nativa de los bosques andinos de Colombia y Ecuador. Planta de crecimiento extremadamente rápido —hasta 15 metros de altura por año— y de gran resistencia, ya desde los cuatro años de maduración, tanto que se ha definido "acero vegetal". Su cultivo y procesamiento es ecológicamente sostenible y es una de las plantas que absorbe la mayor cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera.

Utilizado desde siglos también en las regiones tropicales de Asia, Marco Polo lo menciona en su famoso libro "Il milione", subrayando su extraordinaria resistencia: en China, antiguamente, se realizaban potentes cuerdas de bambú con las cuales se tiraban en seco los barcos, puentes colgantes y sistemas de canalizaciones para el riego de los campos. Gracias a su elasticidad, el bambú tiene una excelente resistencia sísmica, es ligero, fácil de transportar y de colocar en obra.

Con su socio Marcelo Villegas, Simón Vélez ha inventado nuevos métodos de montaje, nuevas conexiones y varios sistemas de soporte estructural, que permiten la resignificación estética de los edificios de bambú, transformando el material —como escribe el chileno José Tomás Franco— en un recurso moderno y flexible de usos múltiples.

La industrialización del bambú

Desde hace unos meses, los dos socios han perfeccionado un sistema innovador para obtener paneles de bambú estandarizados que compiten con los de madera, gracias a los cuales han comenzado a desarrollar proyectos de bajo costo para edificios residenciales prefabricados. Los primeros prototipos se encuentran actualmente en construcción, lo que representa un interesante desafío al déficit de vivienda en las principales ciudades de Colombia.

La planta de producción de paneles es ecológica: ayuda a evitar la deforestación, ya que el bambú puede ser un excelente sustituto de la madera. Y las características físicas del bambú ayudan la mejora del ambiente, gracias a la abundante producción de oxígeno que las plantaciones llevan a cabo de forma natural, y a la purificación natural de los arroyos y manantiales cercanos.

Marcelo Villegas es diseñador de objetos contemporáneos, mobiliario y maquinaria: sus conocimientos y habilidades le han otorgado un reconocimiento nacional e internacional. Hace unos meses Bjarke Ingels, fundador de BIG, uno de los estudios de arquitectura más famosos y dinámicos del mundo, viajó a su taller en Manizales para conocer las creaciones de este inventor tropical.

Villegas ha pasado la mayor parte de su vida tratando de dar un uso masivo e industrial al bambú: está convencido de que puede ser una solución para combatir la fuerte deforestación. Durante varios años ha estado estudiando el desarrollo de la producción de tableros laminados, hechos hoy en día con procesos técnicos de vanguardia:

 

"Nos aseguramos de que cada proceso tenga el menor impacto en el medio ambiente. No usamos productos químicos nocivos. Solo pegamentos ecológicos, y nuestros residuos generan la energía indispensable para el funcionamiento de nuestras máquinas. El proceso es completamente sostenible"


Villegas fue uno de los primeros —siguiendo el ejemplo de Marco Montes y Dicken Castro, maestros de la Modernidad colombiana— en difundir la cultura de bambú gracias a dos extraordinarias publicaciones: "Tropical bambú", publicado por las editoriales Villegas y Rizzoli, y más recientemente "Guadua: Arquitectura y Diseño". En los últimos años se ha dedicado a la transformación industrial y sostenible del bambú en paneles estándar, con el objetivo de proporcionar beneficios económicos, sociales, ambientales y culturales a las comunidades colombianas.

Antes de los elegantes experimentos de Villegas y Vélez, el bambú se consideraba un material pobre, especialmente en un país rico de maderas extraordinarias como Colombia. Ahora que una nueva conciencia ambiental intenta frenar la deforestación salvaje de las áreas vírgenes, el uso del bambú aparece como una forma inteligente de preservación territorial.

Grandes coberturas tropicales

Simón Vélez se define un "arquitecto de techos": "dibujo antes una amplia cobertura y después todo lo demás Mi arquitectura es arquitectura tropical. En un país donde llueve todo el tiempo, hay que construir techos con grandes voladizos, como en la arquitectura de China y de Indonesia".

Para la Exposición internacional en Hannover, Vélez ha creado un pabellón de dos mil metros cuadrados, hecho de bambú, cemento reciclado, cobre y paneles hechos de una mezcla de tierra, cemento y fibra natural. Con sus seis millones y medio de visitantes, fue el pabellón más visitado de la Exposición.

El prototipo, construido en Colombia con la colaboración técnica activa de Villegas, está ubicado en un parque urbano a pocos kilómetros del centro de Manizales. En diálogo directo con el lago cercano, con la exuberante vegetación y la fauna típica de la zona, aparece como un Panteón natural, por la centralidad del espacio casi sagrado, con su elegante simetría radial.

Protagonistas espaciales son el gran deambulatorio que se extiende alrededor del centro de doble altura y el voladizo generoso que tiene la función de conectar poéticamente el corazón central con el entorno y protegerlo de las lluvias y de los rayos del sol tropical.

En Pereira, en la zona cafetera de Colombia, Vélez realizó, después del terremoto de 1995, la Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza, ahora reconstruida en una pequeña península rural cerca de Cartagena. Aquí, Vélez implementa una reinterpretación poética de los arcos naturales que se desarrollan en las plantaciones de bambú. Está presente la tripartición clásica de las naves y de la fachada. Proporciones atentas y cultas, con el uso del cuadrado, del doble cuadrado y el rectángulo áureo en planta y en sección - como las utilizada por Andrea Palladio, cuya arquitectura sigue interesando sobremanera el Maestro colombiano - ayudan a generar una reinterpretación "vegetal" de las iglesias góticas, con un diálogo emocionante entre arquitectura y paisaje y con una atmósfera de ensueño que recuerda las visiones espaciales de Italo Calvino.

El trabajo de Simón Vélez, según el crítico colombiano Eduardo Salas Delgado, ha influido en el desarrollo de las nuevas técnicas de construcción en Colombia y ha llegado a varios rincones del mundo donde era inimaginable utilizar el bambú como material estructural. Pensamos, por ejemplo, en el sistema espacial y didáctico de la Green School de Bali, que en los últimos años se ha convertido en una fragua experimental en la construcción de bambú..

Además de unir las raíces de la arquitectura vernácula del continente americano, el uso inteligente del bambú permite la creación de edificios perfectamente vinculados a las condiciones climáticas típicas de las regiones intertropicales, tanto en el Caribe como en las zonas andinas.

Según el jurado de los Premios Príncipe Claus, "la combinación de innovación, tradición y sostenibilidad ambiental hacen que la arquitectura de Simón Vélez sea una contribución importante a la nueva arquitectura contemporánea".

Las consecuencias del cambio climático y ambiental son cada vez más importantes, ya que influyen en el entorno cultural y social de los seres humanos. En Colombia, gracias a experimentos recientes sobre el uso del bambú, se está desarrollando y difundiendo un sistema de proyecto y construcción ecológicamente válido que combina la innovación científica con los sabios y antiguos principios bioclimáticos y ecológicos.

Un sistema importante para la posibilidad y el esfuerzo de preservar la diversidad arquitectónica, botánica y cultural de los vastos territorios "en desarrollo" que en los últimos años están viviendo transformaciones rápidas y a menudo irrespetuosas de los ecosistemas locales.

 

 


Ubicación: https://www.plataformaarquitectura.cl/

Autor: Luca Bullaro

Procedencia: COLOMBIA

Fecha de Publicación: 2018/06/25

 
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